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10.1.
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En Europa vamos entendiendo, poco a poco, que practicar algún deporte o realizar ejercicio físico es necesario para mantener el cuerpo sano y en forma, ya que la mayoría de los ciudadanos lleva un tipo de vida muy sedentario. Las estadísticas reflejan que casi la mitad de los adultos europeos no practica ningún deporte con regularidad (al menos una vez al mes), pero de cada cuatro ciudadanos, al menos uno lo practica varias veces por semana, es decir, con asiduidad.

Los deportes más practicados son el caminar, el footing, el ciclismo y el fútbol, que requieren poco gasto para su práctica habitual. Les siguen en popularidad, el baloncesto, el tenis, la natación y otros deportes que requieren de canchas o instalaciones especiales. En cambio, la vela, la equitación y el golf siguen siendo deportes al alcance de unos pocos, debido al elevado costo de los equipos necesarios para su práctica, pese a que los medios de comunicación han favorecido su conocimiento por parte del público en general y han popularizado su práctica.

En las últimas décadas se viene registrando un importante auge en las prácticas deportivas de gimnasio: aeróbic, culturismo, artes marciales, etc. Estos deportes cuentan con la facilidad de que sus instalaciones permiten practicarlos durante todo el año, independientemente de las condiciones meteorológicas que limitan o dificultan la práctica de los deportes al aire libre.

También existen prácticas deportivas más recientes, como el squash y el paddle, algo que demuestra que se siguen inventando nuevas formas de deporte que ganan adeptos y aficionados en todo el mundo. Aunque no todos los deportes son disciplinas olímpicas y algunos tienen una difusión internacional reducida, como es el caso del sumo japonés y de la pelota vasca.

Hay deportes con reconocimiento oficial que, incluso, se consideran deportes olímpicos y que, sin embargo, exigen un esfuerzo más intelectual que físico: es el caso del billar a tres bandas y del ajedrez. Todo lo contrario ocurre con otras disciplinas olímpicas en que, independientemente de la preparación técnica, la fuerza física desempeña un papel preponderante, como en la halterofilia y el boxeo. Los deportes potencian una gran variedad de virtudes intelectuales, morales y físicas: conocimiento y cumplimiento de reglas y técnicas, habilidad psicomotriz y/o intelectual, tonicidad muscular, competitividad, espíritu de equipo, compañerismo, autocontrol, etc.

 



Gonzalo Alegría Varona, 1999
Datos actualizados con información extraída del documento "Los ciudadanos de la Unión Europea y el deporte", Eurobarómetro 2004, Eurobarómetro especial