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Documento informativo > La vivienda en la Unión Europea |
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Según las estadísticas Europeas (Eurostat), los jóvenes de Italia y España son los que más tardan en independizarse y abandonar el hogar paterno. Aparentemente, la mayoría de estos jóvenes permanecen en el hogar paterno más por comodidad que por dificultades económicas, ya que cuando se independizan, sus ingresos son superiores a los de la media de hogares nacionales. En general, en toda la UE los hogares jóvenes (con personas solas, parejas o cabezas de familia menores de 35 años) se caracterizan por ser grandes consumidores. Habitualmente adquieren más bienes de consumo duradero (automóviles, electrodomésticos, ropa) que la media de hogares nacionales. Muchas de estas cifras vienen a confirmar que los jóvenes han disfrutado en los hogares paternos de elevados niveles de vida que les han habituado a patrones de comportamiento bastante consumistas. Además, al contar con un nivel de preparación superior al de las generaciones anteriores, los jóvenes de la UE se plantean la independencia con una media de exigencias materiales superior a la de las generaciones precedentes. Las estadísticas vienen, en cierta forma, a desmentir la socorrida idea de que los jóvenes europeos no abandonan el hogar paterno principalmente por problemas económicos, puesto que alcanzan, de promedio, niveles de vida superiores a los de la generalidad de sus hogares nacionales cuando se independizan. Lo mismo, pero con mayor intensidad, se puede afirmar de los jóvenes españoles. Ciertamente, la lenta emancipación juvenil española es producto de un problema de "expectativas negativas". Los jóvenes ven el futuro tan negro que retrasan su emancipación del hogar paterno hasta tener el futuro bien asegurado. Dos son los factores primordiales que fundamentan ese temor al futuro: la inestabilidad laboral y la inaccesibilidad de la vivienda. La precariedad en el empleo juvenil (contratos temporales) impide poder endeudarse a largo plazo (hipotecas, financiación de automóviles, etc.). La legislación laboral Europea está intentando favorecer el empleo fijo de los jóvenes mediante nuevas formas de contrato, más estables y flexibles. Por otro lado, el problema de la vivienda es, en la actualidad, apremiante en buena parte de los hogares jóvenes de la Europa comunitaria. El precio de los pisos es tan elevado que los jóvenes deben adquirir hogares cada vez más pequeños y alejados de su lugar de trabajo. Por eso, en muchos países las familias en general (jóvenes y no jóvenes) optan por el alquiler en lugar de la compra. Por ejemplo, en Alemania la mayoría de las familias habitan en viviendas alquiladas. Ocurre todo lo contrario en países como Luxemburgo y España, donde alcanzan la proporción más elevada las familias propietarias de su vivienda. En la actualidad, los jóvenes españoles están muy por debajo de la media joven Europea. Teniendo en cuenta que España es uno de los países con mayor propensión a la vivienda en propiedad de toda la UE, hay que reconocer que la juventud española tiene un serio problema para acceder a la compra de vivienda. Más aún si se tiene en cuenta que el tamaño medio de las viviendas en España es bastante inferior al comunitario, ya que es el país en que más viviendas familiares son pisos. La media comunitaria de familias que viven en pisos es, aproximadamente de un 40%, frente al 60% restante que habita viviendas unifamiliares. Incluso en ciertos países comunitarios la población vive mayoritariamente en viviendas unifamiliares, como Irlanda, Reino Unido y Bélgica. |
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Gonzalo Alegría Varona, 1999 Datos actualizados con información extraída del "Anuario Estadístico de España 2007" publicado en la página web del Instituto Nacional de Estadística (http://www.ine.es). |