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La pobreza, como muchos otros conceptos económicos y sociales, es de difícil definición. Dentro de una localidad, región o país, el concepto de pobreza está muy vinculado al nivel de vida que predomine en esa zona. Un pobre de Suiza tendrá, en general, mejor nivel de vida que un pobre de Nigeria o Haití. Dentro de la UE también existen diferencias nacionales y regionales que dificultan la definición y medición correcta de lo que debe entenderse por pobreza.

Eurostat, la agencia estadística de la UE, emplea una amplia definición de pobreza con el fin de integrar a la mayor cantidad de gente menos favorecida que habita en la Unión. Define "pobreza" de la siguiente manera: "Tasa de pobreza = proporción de hogares cuyo gasto de consumo por equivalente adulto es inferior al 60% de la media nacional". Estadísticamente, el primer adulto equivale al 100% de gasto de un adulto que viva solo, el segundo y siguientes, al 70% del gasto habitual de un adulto y los niños equivalen al 60%. Estas proporciones se verifican cuando uno vive en familia, porque muchos de los gastos fijos que se realizan en el hogar se abaratan en función del número de personas entre los que se comparten.

Una de las causas principales del aumento de la pobreza en Europa en las últimas décadas es el fuerte incremento del número de parados. Los hogares en que la persona parada o jubilada es cabeza de familia han pasado a engrosar las cifras de pobreza.

La Unión Europea, a través de múltiples programas de ayuda, y cada uno de los países miembros, mediante sus propias políticas de protección social, trabajan activamente para que la pobreza en la UE disminuya, creando oportunidades de trabajo e inversión, mediante cursos de capacitación a los parados o políticas de protección a los segmentos de población más indefensos (niños y ancianos). Los programas de protección social (sanidad pública, pensiones de jubilación, subsidio de desempleo, etc.) representaban en la década de los 90 dentro de la UE casi el 25% del PIB de los países de la Unión, uno de los niveles de protección social más altos del mundo.

En cambio, muchos de los gobiernos de los países menos desarrollados, no cuentan con los medios materiales para combatir la pobreza en sus países. Las grandes tragedias humanas que producen las catástrofes naturales (huracanes, terremotos, sequías) y las guerras, dejan a su paso desolación, hambruna y muerte en estas regiones, ya de por sí pobres, que no tienen medios económicos y técnicos adecuados para hacer frente a estas adversidades.

Además de la ayuda humanitaria orientada a situaciones extremas, la UE propicia, con sus programas de ayuda a los países del Tercer Mundo, un desarrollo socioeconómico integral que les permita valerse por sí mismos. El Fondo Europeo de Desarrollo (FED) cuenta con programas de ayuda para los países menos favorecidos del área mediterránea (Argelia, Egipto, Líbano, Marruecos, Siria, etc.), que son una prioridad en su política de ayuda al exterior. También existe un acuerdo llamado África, Caribe, Pacífico (ACP) que agrupa a 70 países con la mayoría de los cuales se firmó el Convenio de Lomé, primero, y el Acuerdo de Asociación de Cotonú, después, cuando el Convenio de Lomé expiró, así como acuerdos bilaterales con los países latinoamericanos y asiáticos.

 



Gonzalo Alegría Varona, 1999
Datos actualizados con información extraída del "Anuario Estadístico de España 2007" publicado en la página web del Instituto Nacional de Estadística (http://www.ine.es).