1 DE LA FUNDACIÓN A LA CONQUISTA DE ITALIA
750 - 272 a.C.
En sus inicios, allá por el siglo VIII a. C., Roma era un pueblo de "latinos" que se estableció en un antiguo poblado etrusco, conocido como Ruma, lugar donde, actualmente, se sitúa la ciudad. Sus habitantes eran agricultores, pastores y artesanos que fueron conquistando las distintas regiones que componen la península Itálica. Durante años se sucedieron las batallas contra fenicios, etruscos, celtas y diversas tribus que habitaban el norte de Italia. Finalmente, los romanos dominaron toda la península.
Del uso de las vacas a la creación del primer sistema monetario romano
En esta primera época, los romanos utilizaban como dinero-mercancía las vacas. Los latinos llamaban al ganado "pecus" y de ahí viene la tradición de denominar "pecuniario" a todas las cosas relacionadas con el dinero.
Durante los siguientes años, los romanos sufrieron una gran influencia de las colonias griegas que habitaban Sicilia (Magna Grecia). Por ejemplo, adoptaron el alfabeto griego y posteriormente lo convirtieron en alfabeto romano. El intercambio comercial entre Roma y la Magna Grecia en este período era tan intenso que los romanos adoptaron los sistemas monetarios griego y fenicio mientras desarrollaban uno propio.
Progresivamente, la economía romana dejó de basarse exclusivamente en la agricultura para pasar a depender de la artesanía y el comercio. Pronto surgió la necesidad de crear un sistema monetario propio que permitiera a los romanos comerciar con otros países. Empezaron usando barras y placas de cobre sin pulir (aes rude) para más tarde pasar a emplear placas de cobre con inscripción y garantía de peso y calidad del metal (aes signatum). Hacia el año 300 a. C. crearon el aes grave, moneda de cobre pulido. El cobre no era el metal más adecuado para acuñar monedas: no era un metal precioso y, al ser muy barato, las monedas tenían que pesar mucho para que su valor en metal fuera mínimamente aceptable. El aes grave pesaba 460 g ¡Era como un ladrillo de medio kilo de cobre!
La primera "moneda" de plata
En el año 296 a. C., los romanos iniciaron la acuñación de sus primeras monedas de plata. Su primera "ceca" (lugar donde se fabrica la moneda) la construyeron al lado del templo de la diosa Juno, en el Capitolio.
Muchos años antes, durante la invasión de los celtas, los romanos se habían refugiado dentro de las murallas del Capitolio. Por la noche, los celtas intentaron asaltar la muralla, pero los gansos sagrados que guardaban el templo de Juno empezaron a graznar y despertaron a los romanos, que consiguieron repeler el ataque. Desde entonces, la diosa Juno fue llamada cariñosamente por los romanos "moneta" que significa "avisadora" o "consejera". Como homenaje a Juno, las primeras piezas que salieron de la "ceca" tenían acuñada la imagen de la diosa en el anverso. De ahí que los romanos llamaran a estas piezas con el mismo cariñoso nombre que le habían puesto a Juno tiempo atrás: moneta (moneda).
2 DE ITALIA AL DOMINIO DEL MEDITERRÁNEO
272-60 a.C.
Una vez finalizada la conquista de Italia, Roma se lanzó al Mediterráneo en busca de nuevos territorios para fundar colonias. Esto llevó a los romanos a enfrentarse a los fenicios de la poderosa Cartago, que estaban practicando la misma política de expansión. Romanos y cartagineses se enfrentaron durante más de treinta años en las llamadas Guerras Púnicas.
Monedas reacuñadas durante la guerra
Durante la guerra, los dos bandos realizaron continuas emisiones de dinero para pagar a los soldados. Los botines de guerra y los impuestos cobrados a los ciudadanos para financiar la guerra, eran rápidamente vueltos a acuñar (se acuñaba encima de monedas ya acuñadas), para poder pagar a todos los soldados con la misma moneda y, de esta manera, poder controlar mejor el gasto militar. Roma venció en las dos Guerras Púnicas, consiguiendo anexionarse Sicilia, Córcega e Hispania. Años más tarde, los romanos arrasaron la ciudad de Cartago, sumaron los territorios cartagineses al dominio de Roma e hicieron lo mismo con los territorios griegos. A partir de entonces Roma logró convertirse en la primera potencia del Mediterráneo.
El sistema monetario definitivo: aparición del denario de plata
Hacia el año 180 a. C. se acuña el denario de plata, de 4,55 g de peso, que equivalía a 10 ases. Para entonces el sistema monetario poseía las siguientes monedas: el as de bronce que valía la unidad, el dupondio o duplo que valía dos ases, el sestercio que valía cuatro ases, y el denario que valía 10 ases. Existían además monedas fraccionarias de 50, 30, 25, 16 y 8 céntimos de as, aproximadamente.
3 JULIO CÉSAR Y EL INICIO DEL IMPERIO
60 a.C.-14 d.C.
Julio César era un general romano. Sus múltiples victorias militares llevaron prosperidad y riquezas a Roma y le convirtieron en un personaje muy querido por el pueblo. Erigido máximo dirigente de la república, adoptó muchas medidas populistas que le atrajeron todavía más las simpatías de la plebe: llevó a cabo grandes obras públicas, fomentó las fiestas y el circo, repartió tierras entre los soldados y cereales y dinero entre los más necesitados. Aprovechando la simpatía que despertaba su causa entre los ciudadanos de Roma, organizó una reforma política, económica y social que le consagró como gran gobernante.
La reforma económica de César: patrón bimetálico y aparición del áureo
Julio César llevó a cabo una acertada reforma económica. Además de distribuir tierras entre sus soldados, mejoró el sistema de abastecimiento de las provincias romanas e impulsó su romanización.
Respecto a las medidas financieras, ordenó que se acuñara el áureo, primera moneda de oro, que equivalía a diez denarios de plata. A partir de ese momento, el sistema monetario romano tuvo un patrón bimetálico, de oro y plata, que sustituyó al patrón de plata que se había utilizado desde el año 296 a. C. hasta entonces. Este sistema bimetálico favoreció los intercambios internacionales. El áureo fue, desde entonces, la moneda utilizada habitualmente por los romanos en el comercio exterior.
El asesinato de César y el inicio del imperio (27 a. C.)
Cuando César organizó una reforma del Senado, aumentando el número de senadores hasta 900 e incluyendo a muchos ciudadanos no patricios -aristócratas-, se organizó una conjura aristocrática contra él. Los nobles, entre ellos su ahijado Bruto, le asesinaron a puñaladas el 15 de marzo del año 44 a. C.
A la muerte de César y tras un breve periodo de enfrentamientos, Octavio se hizo con el poder y restauró la república (27 a. C.). El Senado, en agradecimiento, le otorgó el título de Augusto, concediéndole competencias en materia militar (jefe supremo del ejército) y en política exterior. Este momento se considera el inicio del periodo imperial y Octavio Augusto será conocido como el primer emperador de Roma.
Augusto atesora las finanzas del imperio
Aunque en un principio Augusto compartió riquezas y poder con los senadores, poco a poco consiguió concentrarlo en sus manos. Concedió al Senado las competencias para administrar el tesoro público italiano, pero se reservó para él todo el resto de las finanzas del imperio, incluida la emisión de moneda dentro y fuera de Italia.
Augusto envió un ejército de administradores a las provincias para controlar la producción de las tierras y las riquezas de los territorios del enorme imperio: Hispania (España y Portugal), África (desde Marruecos hasta Líbano), Escocia, Britania, la Galia, Germania, los Alpes y los Balcanes, Grecia, Asia Menor, Egipto y Libia. Gracias a las caravanas, el comercio exterior se extendió más allá de las fronteras, intercambiando productos con Etiopía, India, China, Siberia y Ceilán.
La "pax augusta": una expansión económica sin precedentes
En el año 17 a. C., Octavio decretó la "pax augusta" en todo el mundo civilizado. Con ella garantizaba la estabilidad y la seguridad de todo el Mediterráneo para el tráfico comercial.
Durante esta época, las provincias de ultramar disfrutaron de un crecimiento económico sin precedentes. Dos fueron las causas principales de este gran desarrollo: la introducción de las modernas técnicas de riego y cultivo de los romanos y el aprendizaje, por parte de los habitantes de las provincias, de las diferentes artes manufactureras (artesanía). A lo largo del siglo I, las riquezas que llegaban desde las provincias beneficiaron mucho a Roma, pero hacia finales del siglo II, el alto grado de calidad y la cantidad de productos de las colonias llegarían a ser una competencia ruinosa para los propios productores italianos.
Grandes emisiones de moneda
El gobierno de Augusto también fue un periodo de esplendor desde el punto de vista financiero. Los grandes botines de guerra, las conquistas de España y Egipto (dos grandes centros mineros) y la gran cantidad de tributos recaudados, generaron una abundancia de metales que permitió, en tan sólo 25 años, hacer 80 emisiones distintas de áureos y 400 de denarios.
El imperio romano contaba con miles de soldados y funcionarios que trabajaban asalariados, es decir, que vivían de los ingresos de su trabajo. Las palabras "salario" y "sueldo" son un invento romano. "Salario" se refiere a las pagas en sal que se les daba a los soldados y mineros a comienzos de la República. "Sueldo" proviene de la moneda romana de oro llamada "sólido", posterior al áureo.
4 LOS SUCESORES DE AUGUSTO, UN DESASTRE ECONÓMICO
14 - 68 d.C.
Tiberio y la primera crisis monetaria
El sucesor de Octavio, su hijo adoptivo Tiberio, emprendió algunas campañas de conquista, pero la época de los enormes botines de guerra había acabado y las conquistas de Tiberio no generaron grandes riquezas. A falta de nuevos ingresos de oro y plata, Tiberio no pudo hacer tantas emisiones de moneda como Octavio. Así que Roma experimentó su primera crisis monetaria. La escasez de nuevos ingresos de metales preciosos y la abundancia de tesoros guardados en manos de los senadores y en las arcas del estado redujeron considerablemente el volumen de circulación de monedas. Esta drástica reducción de la oferta monetaria generó una deflación.
DEFLACIÓN: Fenómeno que consiste en una caída general de los precios. Este fenómeno es muy perjudicial para los productores porque crea un desfase entre el ritmo de crecimiento de la producción y la oferta monetaria.
Ejemplo: Imaginemos un país dedicado exclusivamente a la fabricación de sillas. Si cada año se fabricaran 1.000 sillas y se acuñaran 1.000 monedas, seguramente cada silla valdría una moneda. Pero si de repente un año sólo se emitieran 500 monedas, el precio de las sillas caería hasta las 0,5 monedas por silla. Los productores se verían muy perjudicados, porque sus ingresos serían menores de los esperados. La reducción de ingresos les causaría pérdidas, ya que, seguramente, habrían tenido los mismos gastos de siempre a la hora de fabricarlas.
La caída de los precios agrícolas y la revuelta de los agricultores
La crisis económica afectó principalmente a los pequeños agricultores que no tenían moneda para pagar sus deudas a los prestamistas. Los precios de los productos agrícolas se habían hundido, a causa, principalmente, de la competencia generada por los productos que llegaban desde las provincias del imperio. Las importaciones de vino, grano y aceite de las colonias habían aumentado. Estos productos llegaban a Roma a precios muy inferiores de los producidos en Italia, ya que la mano de obra era más barata en las provincias y había una gran abundancia de tierras fértiles. Además, la fuerte reducción de la emisión monetaria contribuyó, como ya hemos visto, a que se produjera una deflación. El resultado final fue un violento levantamiento de protesta de los agricultores hacia el año 33 d. C. Para solucionarlo, Tiberio optó por devaluar la moneda.
Tiberio devalúa la moneda
Para acallar las protestas de los agricultores, Tiberio aumentó el dinero en circulación haciendo las monedas con un menor contenido de oro y plata, es decir, las devaluó.
DEVALUACIÓN: Práctica consistente en modificar el patrón de cambio de las monedas, para reducir el valor de las mismas.
El patrón bimetálico creado por Julio César era de 1 g de oro por cada 12,5 g de plata. De esta manera, un áureo (moneda de oro) equivalía a 25 denarios de plata. Con la devaluación llevada a cabo por Tiberio, un áureo pasó de tener 12,5 g de oro a tener sólo 7,75 g, es decir, un 38 % menos de oro. La devaluación seguiría en los siguiente años: siendo emperador Claudio, el áureo pasó a tener 7,65 g de oro y con Nerón, que emprendió una nefasta reforma monetaria, el áureo llegó a contener sólo 7,39 g de un oro que ya no era puro, porque contenía una aleación (mezcla de metales). Así, el áureo de Nerón llegó a tener un 45 % menos de oro que en tiempos de César y Augusto.
El exceso de moneda provoca la inflación
Con Nerón acabó el reinado de la dinastía de los Claudios (Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón), caracterizada por un modelo de emperador omnipotente, excéntrico y caprichoso. Desde el punto de vista financiero, durante la dinastía se experimentaron todos los problemas monetarios posibles. Porque si con Tiberio hubo deflación, con los restantes tres emperadores (Calígula, Claudio y Nerón) se registraron varias inflaciones, fruto de la política de devaluación continuada de la moneda.
INFLACIÓN: Fenómeno económico consistente en una alza de los precios que implica una pérdida del poder adquisitivo del dinero.
Ejemplo: Volvamos al ejemplo del país fabricante de sillas. Si de repente un año se acuñaran 2.000 monedas en lugar de las 1.000 habituales, los fabricantes, que no habrían tenido tiempo de aumentar la producción, terminarían vendiendo la misma cantidad de sillas (1.000) al doble de precio: 2 monedas. Por lo tanto, la moneda habría perdido valor adquisitivo, ya que antes, con una moneda comprabas una silla y ahora, para comprar la silla, necesitas dos monedas.