Fundación "la Caixa"

denario

Denario. Adriano
Anverso y reverso (17,54 mm.)
Museo Casa de la Moneda

Roma: la primera unidad europea

El dinero en la historia

Sociedad

Cartografía

D E LA FUNDACIÓN DE ROMA A LA REPÚBLICA
Roma, una ciudad fundada en el centro de Italia en el siglo VIII a. C., se apoderó de los territorios de sus vecinos hasta hacerse con el control de toda la península a mediados del siglo II a. C. y procedió entonces a conquistar otros países.

Después de una primera etapa
monárquica* , se instituyó un nuevo sistema de gobierno, la república*, caracterizado por el enfrentamiento entre dos clases sociales: los patricios (nobles) y los plebeyos (gente del pueblo). Los patricios eran una minoría de origen noble que descendía de los fundadores y primeros pobladores de Roma. Eran ricos y gozaban de todos los privilegios legales. Frente a ellos, la mayoría de la población la constituían los plebeyos, de origen más humilde, a quienes se negaba el derecho a participar en las instituciones del poder. Patricios y plebeyos se enfrentaron durante más de doscientos años, hasta que los plebeyos obtuvieron una representación en todos los órganos civiles y religiosos (300 a. C.).

EXPANSIÓN DE ROMA Y "ROMANIZACIÓN"
Paralelamente, Roma se siguió extendiendo y, conquista tras conquista, consiguió dominar todos los países mediterráneos y del centro de Europa. Después de la victoria militar, los países conquistados fueron sometidos a un proceso de "romanización": se les impusieron una lengua (el latín), unas leyes (el derecho romano) y un sistema monetario; se construyeron nuevas ciudades a imagen de Roma y, mediante una poderosa red de carreteras, se unió el extensísimo territorio dominado. En un principio sólo tenían categoría de ciudadanos romanos los nacidos en Roma, pero más tarde se extendió este privilegio a los ciudadanos libres de los territorios conquistados.

EL IMPERIO
La república, aunque era un sistema más justo que la monarquía, se hundió a causa de la corrupción y la ambición de sus líderes, más preocupados por luchar entre sí por el poder que por mantener el progreso de Roma. Después del asesinato de Julio César, se constituyó el imperio, inaugurado por Octavio Augusto en el 27 a. C. El imperio* alcanzó su máximo apogeo en el siglo II: su territorio abarcaba, además de la península italiana, todos los países del Mediterráneo y del centro de Europa.

LA "PAX ROMANA"
Como "pax romana" se conoce una larga época (del 30 a. C. al 180 d. C.) en que los territorios conquistados por el imperio vivieron un período de relativa paz y seguridad. Esta estabilidad benefició mucho a la economía y al comercio mediterráneo y afianzó los lazos culturales e institucionales que los romanos establecieron con los pueblos ocupados.

LA DECADENCIA DEL IMPERIO
Tras la muerte del emperador Marco Aurelio, las luchas internas para proclamar nuevo emperador derivaron en sucesivas guerras civiles y fueron aprovechadas por los pueblos fronterizos para liberarse del dominio de Roma. Las invasiones externas (los bárbaros) y las luchas por el poder derivaron en una lenta decadencia que llevaría a la división del imperio (Occidente y Oriente) y a la posterior extinción del imperio romano de Occidente.

PRIMERA UNIÓN EUROPEA
La dominación romana del Mediterráneo fue la primera unión territorial europea. Conseguida y mantenida gracias a la fuerza militar, disfrutó de grandes periodos de paz y estabilidad, que lograron afianzar unos signos de identidad que han perdurado a través de los siglos. Muchas de las lenguas que se hablan en la Europa actual derivan del latín y gran parte de las leyes que nos rigen están basadas en el derecho romano.

LA CULTURA ROMANA
La cultura romana se caracteriza por tener una gran influencia helénica. Roma tomó de Grecia sus dioses, sus mitos, sus modelos artísticos y arquitectónicos y los fue mezclando con los elementos característicos de los pueblos que iba conquistando, hasta conseguir una cultura común que proyectó por toda Europa. Su legado más importante es la ciudad como elemento de la vida política y de la actividad comercial y social. En todas las grandes ciudades fundadas o conquistadas por los romanos destacan el foro o plaza central, los templos, termas, teatros, anfiteatros, circos, puentes, acueductos e incluso cloacas.

*MONARQUÍA: Forma de gobierno caracterizada por concentrar todo el poder en manos de un príncipe o rey, designado según orden hereditario en la mayoría de los casos. Las modernas monarquías democráticas otorgan al rey un papel representativo que carece de poder político.

*REPÚBLICA: Forma de gobierno en la que el poder reside en el pueblo, representado por un jefe supremo llamado presidente.

*IMPERIO: Organización política del Estado regida por un jefe (emperador) que tiene poder absoluto y que extiende su dominio sobre otros países por medio de la fuerza o del abuso de su influencia

1 DE LA FUNDACIÓN A LA CONQUISTA DE ITALIA
750 - 272 a.C.

En sus inicios, allá por el siglo VIII a. C., Roma era un pueblo de "latinos" que se estableció en un antiguo poblado etrusco, conocido como Ruma, lugar donde, actualmente, se sitúa la ciudad. Sus habitantes eran agricultores, pastores y artesanos que fueron conquistando las distintas regiones que componen la península Itálica. Durante años se sucedieron las batallas contra fenicios, etruscos, celtas y diversas tribus que habitaban el norte de Italia. Finalmente, los romanos dominaron toda la península.

Del uso de las vacas a la creación del primer sistema monetario romano
En esta primera época, los romanos utilizaban como dinero-mercancía las vacas. Los latinos llamaban al ganado "pecus" y de ahí viene la tradición de denominar "pecuniario" a todas las cosas relacionadas con el dinero.
Durante los siguientes años, los romanos sufrieron una gran influencia de las colonias griegas que habitaban Sicilia (Magna Grecia). Por ejemplo, adoptaron el alfabeto griego y posteriormente lo convirtieron en alfabeto romano. El intercambio comercial entre Roma y la Magna Grecia en este período era tan intenso que los romanos adoptaron los sistemas monetarios griego y fenicio mientras desarrollaban uno propio.
Progresivamente, la economía romana dejó de basarse exclusivamente en la agricultura para pasar a depender de la artesanía y el comercio. Pronto surgió la necesidad de crear un sistema monetario propio que permitiera a los romanos comerciar con otros países. Empezaron usando barras y placas de cobre sin pulir (aes rude) para más tarde pasar a emplear placas de cobre con inscripción y garantía de peso y calidad del metal (aes signatum). Hacia el año 300 a. C. crearon el aes grave, moneda de cobre pulido. El cobre no era el metal más adecuado para acuñar monedas: no era un metal precioso y, al ser muy barato, las monedas tenían que pesar mucho para que su valor en metal fuera mínimamente aceptable. El aes grave pesaba 460 g ¡Era como un ladrillo de medio kilo de cobre!

La primera "moneda" de plata

En el año 296 a. C., los romanos iniciaron la acuñación de sus primeras monedas de plata. Su primera "ceca" (lugar donde se fabrica la moneda) la construyeron al lado del templo de la diosa Juno, en el Capitolio.
Muchos años antes, durante la invasión de los celtas, los romanos se habían refugiado dentro de las murallas del Capitolio. Por la noche, los celtas intentaron asaltar la muralla, pero los gansos sagrados que guardaban el templo de Juno empezaron a graznar y despertaron a los romanos, que consiguieron repeler el ataque. Desde entonces, la diosa Juno fue llamada cariñosamente por los romanos "moneta" que significa "avisadora" o "consejera". Como homenaje a Juno, las primeras piezas que salieron de la "ceca" tenían acuñada la imagen de la diosa en el anverso. De ahí que los romanos llamaran a estas piezas con el mismo cariñoso nombre que le habían puesto a Juno tiempo atrás: moneta (moneda).

2 DE ITALIA AL DOMINIO DEL MEDITERRÁNEO

272-60 a.C.

Una vez finalizada la conquista de Italia, Roma se lanzó al Mediterráneo en busca de nuevos territorios para fundar colonias. Esto llevó a los romanos a enfrentarse a los fenicios de la poderosa Cartago, que estaban practicando la misma política de expansión. Romanos y cartagineses se enfrentaron durante más de treinta años en las llamadas Guerras Púnicas.

Monedas reacuñadas durante la guerra

Durante la guerra, los dos bandos realizaron continuas emisiones de dinero para pagar a los soldados. Los botines de guerra y los impuestos cobrados a los ciudadanos para financiar la guerra, eran rápidamente vueltos a acuñar (se acuñaba encima de monedas ya acuñadas), para poder pagar a todos los soldados con la misma moneda y, de esta manera, poder controlar mejor el gasto militar. Roma venció en las dos Guerras Púnicas, consiguiendo anexionarse Sicilia, Córcega e Hispania. Años más tarde, los romanos arrasaron la ciudad de Cartago, sumaron los territorios cartagineses al dominio de Roma e hicieron lo mismo con los territorios griegos. A partir de entonces Roma logró convertirse en la primera potencia del Mediterráneo.

El sistema monetario definitivo: aparición del denario de plata

Hacia el año 180 a. C. se acuña el denario de plata, de 4,55 g de peso, que equivalía a 10 ases. Para entonces el sistema monetario poseía las siguientes monedas: el as de bronce que valía la unidad, el dupondio o duplo que valía dos ases, el sestercio que valía cuatro ases, y el denario que valía 10 ases. Existían además monedas fraccionarias de 50, 30, 25, 16 y 8 céntimos de as, aproximadamente.

3 JULIO CÉSAR Y EL INICIO DEL IMPERIO

60 a.C.-14 d.C.

Julio César era un general romano. Sus múltiples victorias militares llevaron prosperidad y riquezas a Roma y le convirtieron en un personaje muy querido por el pueblo. Erigido máximo dirigente de la república, adoptó muchas medidas populistas que le atrajeron todavía más las simpatías de la plebe: llevó a cabo grandes obras públicas, fomentó las fiestas y el circo, repartió tierras entre los soldados y cereales y dinero entre los más necesitados. Aprovechando la simpatía que despertaba su causa entre los ciudadanos de Roma, organizó una reforma política, económica y social que le consagró como gran gobernante.

La reforma económica de César: patrón bimetálico y aparición del áureo

Julio César llevó a cabo una acertada reforma económica. Además de distribuir tierras entre sus soldados, mejoró el sistema de abastecimiento de las provincias romanas e impulsó su romanización.
Respecto a las medidas financieras, ordenó que se acuñara el áureo, primera moneda de oro, que equivalía a diez denarios de plata. A partir de ese momento, el sistema monetario romano tuvo un patrón bimetálico, de oro y plata, que sustituyó al patrón de plata que se había utilizado desde el año 296 a. C. hasta entonces. Este sistema bimetálico favoreció los intercambios internacionales. El áureo fue, desde entonces, la moneda utilizada habitualmente por los romanos en el comercio exterior.

El asesinato de César y el inicio del imperio (27 a. C.)

Cuando César organizó una reforma del Senado, aumentando el número de senadores hasta 900 e incluyendo a muchos ciudadanos no patricios -aristócratas-, se organizó una conjura aristocrática contra él. Los nobles, entre ellos su ahijado Bruto, le asesinaron a puñaladas el 15 de marzo del año 44 a. C.
A la muerte de César y tras un breve periodo de enfrentamientos, Octavio se hizo con el poder y restauró la república (27 a. C.). El Senado, en agradecimiento, le otorgó el título de Augusto, concediéndole competencias en materia militar (jefe supremo del ejército) y en política exterior. Este momento se considera el inicio del periodo imperial y Octavio Augusto será conocido como el primer emperador de Roma.

Augusto atesora las finanzas del imperio

Aunque en un principio Augusto compartió riquezas y poder con los senadores, poco a poco consiguió concentrarlo en sus manos. Concedió al Senado las competencias para administrar el tesoro público italiano, pero se reservó para él todo el resto de las finanzas del imperio, incluida la emisión de moneda dentro y fuera de Italia.
Augusto envió un ejército de administradores a las provincias para controlar la producción de las tierras y las riquezas de los territorios del enorme imperio: Hispania (España y Portugal), África (desde Marruecos hasta Líbano), Escocia, Britania, la Galia, Germania, los Alpes y los Balcanes, Grecia, Asia Menor, Egipto y Libia. Gracias a las caravanas, el comercio exterior se extendió más allá de las fronteras, intercambiando productos con Etiopía, India, China, Siberia y Ceilán.

La "pax augusta": una expansión económica sin precedentes

En el año 17 a. C., Octavio decretó la "pax augusta" en todo el mundo civilizado. Con ella garantizaba la estabilidad y la seguridad de todo el Mediterráneo para el tráfico comercial.
Durante esta época, las provincias de ultramar disfrutaron de un crecimiento económico sin precedentes. Dos fueron las causas principales de este gran desarrollo: la introducción de las modernas técnicas de riego y cultivo de los romanos y el aprendizaje, por parte de los habitantes de las provincias, de las diferentes artes manufactureras (artesanía). A lo largo del siglo I, las riquezas que llegaban desde las provincias beneficiaron mucho a Roma, pero hacia finales del siglo II, el alto grado de calidad y la cantidad de productos de las colonias llegarían a ser una competencia ruinosa para los propios productores italianos.

Grandes emisiones de moneda

El gobierno de Augusto también fue un periodo de esplendor desde el punto de vista financiero. Los grandes botines de guerra, las conquistas de España y Egipto (dos grandes centros mineros) y la gran cantidad de tributos recaudados, generaron una abundancia de metales que permitió, en tan sólo 25 años, hacer 80 emisiones distintas de áureos y 400 de denarios.
El imperio romano contaba con miles de soldados y funcionarios que trabajaban asalariados, es decir, que vivían de los ingresos de su trabajo. Las palabras "salario" y "sueldo" son un invento romano. "Salario" se refiere a las pagas en sal que se les daba a los soldados y mineros a comienzos de la República. "Sueldo" proviene de la moneda romana de oro llamada "sólido", posterior al áureo.

4 LOS SUCESORES DE AUGUSTO, UN DESASTRE    ECONÓMICO

14 - 68 d.C.

Tiberio y la primera crisis monetaria

El sucesor de Octavio, su hijo adoptivo Tiberio, emprendió algunas campañas de conquista, pero la época de los enormes botines de guerra había acabado y las conquistas de Tiberio no generaron grandes riquezas. A falta de nuevos ingresos de oro y plata, Tiberio no pudo hacer tantas emisiones de moneda como Octavio. Así que Roma experimentó su primera crisis monetaria. La escasez de nuevos ingresos de metales preciosos y la abundancia de tesoros guardados en manos de los senadores y en las arcas del estado redujeron considerablemente el volumen de circulación de monedas. Esta drástica reducción de la oferta monetaria generó una deflación.
DEFLACIÓN: Fenómeno que consiste en una caída general de los precios. Este fenómeno es muy perjudicial para los productores porque crea un desfase entre el ritmo de crecimiento de la producción y la oferta monetaria.
Ejemplo: Imaginemos un país dedicado exclusivamente a la fabricación de sillas. Si cada año se fabricaran 1.000 sillas y se acuñaran 1.000 monedas, seguramente cada silla valdría una moneda. Pero si de repente un año sólo se emitieran 500 monedas, el precio de las sillas caería hasta las 0,5 monedas por silla. Los productores se verían muy perjudicados, porque sus ingresos serían menores de los esperados. La reducción de ingresos les causaría pérdidas, ya que, seguramente, habrían tenido los mismos gastos de siempre a la hora de fabricarlas.

La caída de los precios agrícolas y la revuelta de los agricultores

La crisis económica afectó principalmente a los pequeños agricultores que no tenían moneda para pagar sus deudas a los prestamistas. Los precios de los productos agrícolas se habían hundido, a causa, principalmente, de la competencia generada por los productos que llegaban desde las provincias del imperio. Las importaciones de vino, grano y aceite de las colonias habían aumentado. Estos productos llegaban a Roma a precios muy inferiores de los producidos en Italia, ya que la mano de obra era más barata en las provincias y había una gran abundancia de tierras fértiles. Además, la fuerte reducción de la emisión monetaria contribuyó, como ya hemos visto, a que se produjera una deflación. El resultado final fue un violento levantamiento de protesta de los agricultores hacia el año 33 d. C. Para solucionarlo, Tiberio optó por devaluar la moneda.

Tiberio devalúa la moneda

Para acallar las protestas de los agricultores, Tiberio aumentó el dinero en circulación haciendo las monedas con un menor contenido de oro y plata, es decir, las devaluó.
DEVALUACIÓN: Práctica consistente en modificar el patrón de cambio de las monedas, para reducir el valor de las mismas.
El patrón bimetálico creado por Julio César era de 1 g de oro por cada 12,5 g de plata. De esta manera, un áureo (moneda de oro) equivalía a 25 denarios de plata. Con la devaluación llevada a cabo por Tiberio, un áureo pasó de tener 12,5 g de oro a tener sólo 7,75 g, es decir, un 38 % menos de oro. La devaluación seguiría en los siguiente años: siendo emperador Claudio, el áureo pasó a tener 7,65 g de oro y con Nerón, que emprendió una nefasta reforma monetaria, el áureo llegó a contener sólo 7,39 g de un oro que ya no era puro, porque contenía una aleación (mezcla de metales). Así, el áureo de Nerón llegó a tener un 45 % menos de oro que en tiempos de César y Augusto.

El exceso de moneda provoca la inflación

Con Nerón acabó el reinado de la dinastía de los Claudios (Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón), caracterizada por un modelo de emperador omnipotente, excéntrico y caprichoso. Desde el punto de vista financiero, durante la dinastía se experimentaron todos los problemas monetarios posibles. Porque si con Tiberio hubo deflación, con los restantes tres emperadores (Calígula, Claudio y Nerón) se registraron varias inflaciones, fruto de la política de devaluación continuada de la moneda.

INFLACIÓN: Fenómeno económico consistente en una alza de los precios que implica una pérdida del poder adquisitivo del dinero.

Ejemplo: Volvamos al ejemplo del país fabricante de sillas. Si  de repente un año se acuñaran 2.000 monedas en lugar de las 1.000 habituales, los fabricantes, que no habrían tenido tiempo de aumentar la producción, terminarían vendiendo la misma cantidad de sillas (1.000) al doble de precio: 2 monedas. Por lo tanto, la moneda habría perdido valor adquisitivo, ya que antes, con una moneda comprabas una silla y ahora, para comprar la silla, necesitas dos monedas.

As. Anverso y Reverso
Archivo fotográfico del Museo
Arqueológico Nacional.
Fotografía de Francisco Rodríguez.

Denario. Julio César.
Anverso (18,73 mm).
Museo Casa de la Moneda.

Denario. Octavio.
Anverso  (18,73 mm).
Museo Casa de la Moneda.

Denario. Marco Antonio.
Anverso (25,00 mm).
Museo Casa de la Moneda.

Denario. Roma republicana.
Anverso y reverso.
Archivo fotográfico del Museo
Arqueológico Nacional.
Fotografía de Francisco Rodríguez.

5 EL APOGEO ECONÓMICO DEL IMPERIO

69-192

Tras la muerte de Nerón (68 d. C.), se sustituyó el sistema de dinastía hereditaria por un sistema de méritos, mediante el cual el emperador elegía a su sucesor y lo adoptaba como hijo para que heredara el trono. Los "emperadores adoptivos" que gobernaron Roma desde el año 96 hasta el 192 fueron excelentes gobernantes.
Durante los gobiernos de Trajano, Adriano (ambos nacidos en Sevilla) y Antonino Pío, el imperio llegó a su apogeo económico. Sólo durante los diecinueve años de gobierno de Trajano se hicieron 379 emisiones de monedas, pero la expansión económica provocada por las campañas militares y por la cantidad de obras públicas puestas en marcha fue tan grande, que no se registró inflación alguna. Más tarde, durante el gobierno de Adriano, se realizaron 533 emisiones de monedas de oro y plata. Antonino aumentó los donativos de dinero público a los ciudadanos romanos hasta llegar a los 640 millones de sestercios. Pese a tanta generosidad, al terminar su mandato, había 2.700 millones de sestercios en las arcas del estado.
Este periodo de auge económico se basó en la prosperidad de las ciudades, cuya riqueza se sustentaba en el comercio (importación de alimentos y esclavos), las finanzas (préstamos a particulares) y las industrias (manufacturas). Nunca antes ni después de este período, la edad antigua llegó a tener tantas ciudades tan importantes, ricas y pobladas.

Acueducto de Segovia.
AISA.

6 LA CRISIS DEL SIGLO III Y EL FINAL  DEL IMPERIO

192-476

La peste obliga a devaluar el denario: de nuevo la inflación

Con el reinado de Marco Aurelio empezó la decadencia del imperio. La peste llegó a Roma con las tropas que volvían victoriosas de Oriente. Durante 20 años murieron más de 2.000 personas al día. Partos y germanos aprovecharon el débil momento romano para atacar y reconquistar sus territorios. Marco Aurelio, forzado por la necesidad de defender el imperio, depreció el denario, reduciendo la cantidad de plata que llevaba cada moneda por medio de aleaciones. De forma que aunque tenía igual aspecto y parecido peso, el denario pasó a tener un 7 % menos de plata.
La reducción de población a causa de la peste fue tan grande que el precio de la mano de obra subió considerablemente. Además, quedaron muchos campos improductivos. Se ha calculado que durante los noventa años siguientes al gobierno de Marco Aurelio se registró una inflación del 170 %. Desde las devaluaciones de Marco Aurelio, la moneda se fue depreciando a tal velocidad que durante el gobierno de Tétrico (259-274 d. C.) un denario se había convertido en un trozo de cobre plateado que sólo contenía un 1,9 % de plata. Todo un récord de empobrecimiento económico y financiero.

Diocleciano y el decreto "maximum"

Diocleciano (284-305 d. C.) llevó a cabo un buen número de reformas sociales, políticas y económicas, para intentar aliviar la complicada situación que sufría el imperio. Intentó regular la creciente inflación mediante el control de los precios de los alimentos, de otros productos básicos y del salario mínimo de los trabajadores.

Mediante el decreto "maximum" fijó unos precios máximos para los productos alimentarios más consumidos. Fue el primer intento en la historia por controlar desde el gobierno los precios que genera el libre mercado y produjo el mismo resultado que provocan ese tipo de medidas: subidas de precios, escasez de productos y venta en el mercado negro.

Tabla de bronce, Osuna.
La tabla de bronce de Osuna relata la fundación de la ciudad sevillana de Osuna y demuestra el interés romano en registrar y regular todos los acto de una comunidad.
Archivo fotográfico del Museo
Arqueológico Nacional.

La crisis económica provoca un retorno al campo

Con el paso del tiempo y el desarrollo de la crisis económica, el gobierno obligó a ciertos oficios a mantener sus producciones, para evitar su posible carestía y que los mercados quedaran desabastecidos. A partir del siglo IV ya estaba prácticamente prohibida la libre elección profesional: todo hijo de artesano o campesino debía dedicarse a la misma labor que su padre. A finales de este período prácticamente no había comercio libre. Las ciudades estaban sumidas en una profunda crisis y la gente emigraba al campo con la esperanza de encontrar trabajo para poder comer. Los campesinos ofrecían sus tierras y su trabajo a un patricio propietario de una "villa" de campo, a cambio de protección y apoyo en tiempos de escasez.


Diocleciano divide el imperio: la tetrarquía

Los ataques de los bárbaros eran cada vez más frecuentes en las diferentes fronteras del imperio. Diocleciano, viendo que el imperio era indefendible si todo se tenía que resolver desde Roma, dividió el imperio en cuatro reinos e instauró un nuevo sistema de gobierno: la tetrarquía. La tetrarquía creó una máquina administrativa más eficaz, pero aumentó la ya de por sí enorme burocracia romana. Con cuatro sectores imperiales y sus correspondientes funcionarios, supuso una enorme carga para los limitados recursos del imperio.

Constantino: la capital del imperio se traslada a Bizancio
En el año 312 subió al poder Constantino I el Grande y consiguió reunificar el imperio bajo su mando. Se convirtió al cristianismo, que había hecho su aparición durante la época de Augusto y que, a pesar de las numerosas persecuciones de las que fue objeto, se había difundido durante el mandato de los últimos emperadores y, a finales del siglo IV, se convirtió en la religión oficial del imperio. Constantino estableció la capital en Bizancio, ciudad reconstruida en el año 330 y rebautizada con el nombre de Constantinopla (la actual Estambul).
La división definitiva del imperio se llevó a cabo a la muerte del emperador Teodosio I (395), nacido en Segovia: el imperio se repartió entre sus dos hijos: Oriente para uno y Occidente para el otro.

La decadencia económica del imperio romano de Occidente
Durante los últimos años del imperio romano, en Occidente predominaba una economía rural, poco o nada monetaria, con escaso comercio y una baja capacidad productiva porque muchas explotaciones agrícolas fueron abandonadas. De nuevo se había producido un retroceso en el desarrollo institucional, político y económico de Occidente. El vasallaje, la institución típicamente medieval, tiene su origen en este largo período de decadencia que registró el imperio romano. Por el contrario, en Oriente, el brillo de los fastos de la corte de Constantino el Grande mantendría viva la llama de la civilización latina.

- Cinco meses en campaña y sólo me han dado cinco denarios... Quería comprar un buen rebaño de cabras para llevárselo a mi familia y sólo me alcanza para comprar cinco ánforas de vino. ¡Los precios de la capital son carísimos!

La ciudad era muy ruidosa, caótica y olía francamente mal, lo que obligaba a muchos ciudadanos a llevar frascos de perfume para evitar el mal olor. Había muchas personas ociosas, sin un oficio claro, y muchos delincuentes que convertían las noches romanas en muy peligrosas. En la zona céntrica solía haber mucho tráfico: a los muchos ciudadanos que se concentraban en la zona se unían las literas de los señores, que transportaban los esclavos para que se movieran con mayor comodidad.

En la época imperial, Roma tenía aproximadamente un millón de habitantes. Contaba con 152 fuentes, 11 acueductos, 8 puentes sobre el río Tíber, 11 foros, 11 termas públicas, 190 graneros, 2 circos, 2 anfiteatros, 28 bibliotecas y 36 arcos triunfales, entre otras edificaciones. Era una ciudad de enormes contrastes, con mansiones muy lujosas y míseras chabolas. En los barrios populares predominaban los bloques destartalados de tres o cuatro pisos.

Baco y Ariadna.
Mosaico romano del siglo IV.
Museo Nacional de Arte Romano. Mérida.AISA.

A la sociedad romana le gustaba embellecerse. Los perfumes eran usados incluso por los soldados antes del combate y los cosméticos y pelucas eran de uso común. Las termas eran, además de un lugar para tomar un baño o recibir un masaje, un punto de encuentro para las tertulias.

Las principales distracciones populares eran los espectáculos públicos, como las luchas de gladiadores y las carreras de cuádrigas. Los gobernantes siempre favorecieron estos espectáculos siguiendo la máxima de Julio César "panem et circenses", es decir, alimentar y mantener entretenido al pueblo para que esté contento y no se inmiscuya en otras cuestiones.

La alimentación de los pobres se basaba en el pan y otros derivados, pero los ricos tenían acceso a muchos y variados alimentos que llegaban de todas las provincias del imperio. En cualquier caso, todos los romanos eran aficionados a los banquetes que, en ocasiones, terminaban en bacanales. Además de los banquetes privados eran famosos los banquetes públicos: Julio César, para celebrar su triunfo en las Galias, organizó un banquete para todos los ciudadanos que duró tres días.

Destacan también en la historia de Roma emperadores sanguinarios como Calígula y Nerón, a quienes la leyenda posiblemente ha atribuido más crímenes de los que cometieron. Pero sin duda el romano más famoso fue Julio César, cónsul honorario, vencedor y conquistador de medio imperio, que fue asesinado por un grupo de senadores entre los que se encontraba su ahijado, Bruto, para evitar que su ambición le llevara a autoproclamarse emperador. A partir de entonces, para el pueblo romano la palabra "bruto" se convertiría en sinónimo de tosco, feroz, salvaje, etc.

Vista exterior del Coliseo.
Roma.
AISA.

La historia de Roma está plagada de episodios memorables como el protagonizado por el cartaginés Aníbal durante la Segundaª Guerra Púnica. Aníbal, al mando de 50.000 hombres, 30.000 caballos y 37 elefantes, encabezó una campaña que duró casi veinte años, atravesando España y Francia para atacar Roma desde el norte. Aunque consiguió cruzar casi toda la península italiana, Aníbal no logró entrar en Roma y, finalmente, perdió la guerra.

Las leyes romanas en el campo de la administración estaban muy desarrolladas. Se legislaban de forma minuciosa todo tipo de situaciones: cuestiones conyugales, hereditarias, de tutela de huérfanos, donaciones, adquisición y venta de propiedades, injurias o cualquier otro tipo de delito. De esta manera, toda actuación civil tenía su correspondiente ley. Todavía hoy en día, nuestras leyes civiles se basan en buena parte en el derecho romano.

Las victorias militares llenaron Italia de esclavos. Se sabe que, tras la victoria en las Galias, Julio César mandó vender un millón de galos. Y es que Roma, después de cada conquista, aplicaba el "derecho de guerra" que permitía convertir a los prisioneros en esclavos. Aunque se les utilizó para todo, destacaban por su número e importancia los esclavos utilizados para el placer, la ostentación, la administración doméstica, la artesanía, la agricultura y las luchas en el circo (gladiadores). Aunque hubo numerosas revueltas, las milicias y legiones romanas se encargaron de sofocarlas violentamente. La revuelta más importante, liderada por Espartaco, terminó con la crucifixión de más de 6.000 esclavos (71 a. C.).