Fundación "la Caixa"

electrón

Lidia. Medio stratero.
Anverso y reverso (7,13mm).Museo Casa de la Moneda

De la edad de la piedra a las primeras civilizaciones - 5000-800 a.C.

El dinero en la historia

Sociedad

Cartografía

LOS PRIMEROS AGRICULTORES Y PASTORES

Hacia el año 8000 a. C. los pueblos que habitaban las regiones altas del Creciente Fértil (Turquía, Siria, Irán e Irak en la actualidad) obtuvieron, por primera vez en la historia, una cosecha de las semillas que habían plantado meses antes. A partir de ese momento se inició un proceso que transformó las milenarias sociedades nómadas de cazadores y recolectores en sociedades sedentarias de agricultores y pastores.


EL TRUEQUE

La práctica de la agricultura y la domesticación de animales (ovejas, gallinas, cerdos, etc.) convirtió a aquellos pueblos en autosuficientes, es decir, capaces de producir todo cuanto necesitaban. Cuando las cosechas eran abundantes obtenían unas sobras, un excedente, que cambiaban por otros productos. A este intercambio se le denominaba trueque. Gracias al trueque, los individuos no tenían que producir todo lo que necesitaban, así que , poco a poco, se empezó a desarrollar la especialización laboral. Con el tiempo, del intercambio entre tribus se pasó al comercio.
Al tener asegurada la alimentación durante todo el año, la población aumentó, las tribus se convirtieron en pueblos y los pueblos en ciudades. En estas ciudades apareció la
jerarquización social: el grupo se empezó a dividir y a separar en clases sociales en función de su fuerza y de su riqueza.

LOS PRIMEROS ESTADOS

La necesidad de hacer grandes canalizaciones de agua y otras obras hidráulicas importantes para poder regar las cada vez más numerosas tierras cultivadas, aumentó el poder de los gobernantes y dio pie a la aparición de los primeros estados* (3000 a. C.), con lo que las eternas luchas tribales por el control del territorio derivaron en guerras entre estados. Sumerios, egipcios, babilonios, asirios e hititas fueron pueblos con un nivel de organización política, económica y administrativa muy desarrollado.

LAS PRIMERAS "MONEDAS"

Al principio, para los intercambios comerciales o el cobro de impuestos, se utilizaban como "moneda" todo tipo de productos no perecederos: sal, conchas o piezas de diferentes formas a las que se dotaba de un valor imaginario. Pero pronto la complejidad de estos intercambios obligó a pensar en la necesidad de adoptar un sistema más exacto.

Bisonte del techo de
la cueva de Altamira.
Archivo Fotográfico del Museo
Arqueológico Nacional

El descubrimiento progresivo de los metales (bronce, cobre, hierro) aportó materiales de un valor superior por sus diferentes posibilidades, pero la aparición del oro y la plata llevó definitivamente al nacimiento de la moneda: esas piezas que hasta entonces sólo habían tenido valor para el intercambio adquirían, al estar hechas en metales nobles, un valor propio y real. Su escasez las hacía muy apreciadas y su uso se extendió rápidamente al comprobar que facilitaba mucho las transacciones comerciales.

ESTADO: Territorio de un país independiente y los órganos de gobierno que posee.

1 DE LA PREHISTORIA A LA INVENCIÓN
DEL DINERO-MERCANCÍA
50000-3000 a.C.

El dinero nació con la historia, en la edad de bronce (3000-1000 a. C.), cuando los hombres abandonaron el uso del trueque (intercambio de productos) e inventaron el dinero para facilitar las transacciones comerciales (economía monetaria). Este cambio no se produjo por casualidad: varios milenios de prehistoria prepararon al hombre para dar el paso.


La economía preagrícola: el hombre cazador y recolector

Hacia el final del paleolítico (50000-10000 a.C.), mucho antes de que apareciera el dinero, el hombre vivía en tribus nómadas y se dedicaba a cazar y a recolectar frutas silvestres para subsistir. Su actividad principal consistía en seguir las manadas de animales, aislar a un ejemplar y cazarlo entre todos, atacándolo con armas muy rudimentarias de piedra tallada y con palos afilados.
La vida del hombre del paleolítico era muy dura. Vivía en cuevas, se cubría con las pieles de los animales que cazaba y la única fuente de energía que conocía era el fuego. En aquella época, la esperanza media de vida era de 16 años.
Los hombres del paleolítico nos dejaron muestras de su inteligencia y de su sensibilidad artística en las pinturas rupestres encontradas en las cuevas, pero sin duda, su escaso desarrollo tecnológico les condenó a una vida mísera y corta, cercana a la mera supervivencia.

Fragmento del estandarte de Ur. Cara de la paz. Arte sumerio. Museo Británico, Londres. AISA.


Cuando no existía el dinero: el trueque

Antes de que existiera el dinero, la gente tenía que conseguir por sus propios medios todo lo que necesitaba. Si necesitaba una piel tenía que cazar, si necesitaba fruta tenía que ir a recogerla y si necesitaba madera tenía que talar un árbol. Hasta que, finalmente, se le ocurrió intercambiar los productos que le sobraban. Así, si una persona necesitaba una piel de bisonte para abrigarse, buscaba a alguien que tuviera una piel de más y le ofrecía a cambio algo que a ella le sobrara, por ejemplo, huevos. A veces ponerse de acuerdo era difícil, porque tal vez el propietario de la piel no necesitaba huevos sino un jabalí, así que el interesado debía realizar muchos cambios antes de cerrar la operación: cambiar los huevos por trigo, el trigo por un jabalí y, finalmente, el jabalí por la piel de bisonte. La gente procuraba producir pocas cantidades de muchas cosas distintas para facilitar el trueque. Sin duda, el trueque dificultaba el desarrollo económico, porque impedía la especialización laboral y hacía más lentos los intercambios comerciales.


Aparición de la agricultura y del dinero-mercancía

Durante el neolítico (10000-3000 a. C.) se lograron importantes adelantos que hicieron la vida más cómoda y segura, el principal de los cuales fue, sin ninguna duda, el descubrimiento de la agricultura. Según los arqueólogos, las responsables del hallazgo fueron las mujeres del Kurdistán que, hacia el año 8000 a. C., plantaron las primeras semillas y consiguieron la primera cosecha. Este descubrimiento produjo una auténtica revolución social. Las tribus pasaron de ser nómadas a sedentarias y el hombre pasó de ser cazador-recolector a ser agricultor-pastor, con lo que la vida se volvió mucho más pacífica, fácil y agradable.
La agricultura y la domesticación de animales favorecieron la construcción de
poblados y la división del trabajo: ya no hacía falta que todos hicieran de todo, sino que cada uno se especializaba en un trabajo, de manera que podía producir más rápido cosas de mayor calidad. Al considerar la tierra como una fuente de riqueza (ya que se podía cultivar), apareció el concepto de propiedad privada. También durante este periodo se inventaron la cerámica, la rueda y el ladrillo, se fundieron los primeros metales (edad del cobre, 5000-3000 a. C.) y se inventaron los primeros hornos de cocción y las primeras norias y molinos.


La sal: primer medio de pago utilizado por el hombre

La aparición del dinero-mercancía logró que la sociedad abandonara el lento y fastidioso trueque. Para utilizarlo como moneda de cambio, se buscó un producto que todos los miembros de la aldea necesitasen. En muchos pueblos del centro de Europa se empezó a comprar y vender realizando los pagos con sal, ya que la sal es un elemento vital para el hombre y, en aquella época, se utilizaba además para conservar los alimentos. Gracias a esta innovación financiera el comercio se agilizó, la población aumentó, las aldeas crecieron y la esperanza media de vi

Dárico. Darío III.
Reverso (14,58mm).
Museo Casa de la Moneda.

2 DEL DINERO-MERCANCÍA A LA PRIMERA
MONEDA
3000-800 a.C.

Escritura, medida y dinero: empieza la historia

La prehistoria es el período de la vida de la humanidad anterior a todo documento escrito. No conocemos nada de esta época por testimonios directos de los que la vivieron, sino por vestigios: construcciones, instrumentos, huesos humanos y de animales, etc. La historia empieza con la invención de la escritura hacia el año 3000 a. C. El uso del dinero se generalizó en todas las civilizaciones antiguas al mismo tiempo que la escritura y los primeros sistemas de medición. Estas tres innovaciones fueron los pilares fundamentales del desarrollo de la civilización hasta nuestros días.


¿Qué es dinero?

Ya desde el principio de la historia, en la edad de bronce (3000-800 a. C.), el dinero cumplía tres importantes funciones: medio de pago, depósito de valor y unidad de cuenta.

Dárico. Darío III.
Anverso (14,58mm).
Museo Casa de la Moneda.


Medio de pago
: el dinero debe ser fácil de transportar, por lo que tiene que estar hecho de algo valioso y que pese poco.

Depósito de valor: el dinero no debe deteriorarse con el paso del tiempo, para no perder valor por haberse estropeado.

Unidad de cuenta: el dinero debe ser homogéneo (conservar siempre la misma calidad) y divisible (dividirse en cantidades menores sin perder por ello su valor).

Stratero. Reverso
Archivo fotográfico del Museo
Arqueológico Nacional.
Fotografía de Francisco Rodríguez.

Por ejemplo, los huevos no podrían ser dinero, porque no son divisibles, ni homogéneos (no todos son iguales), ni fáciles de transportar (son delicados) y se estropean con facilidad por lo que su valor disminuye con el paso del tiempo. Sin embargo, los metales preciosos -el oro y la plata- sí cumplen estos tres requisitos y han sido usados tradicionalmente como dinero.

Civilizaciones con sistemas mixtos de trueque y dinero-mercancía

En los comienzos de la edad antigua, existieron fabulosas civilizaciones, como la egipcia y la mesopotámica, que practicaron un comercio mixto que usaba el trueque y el dinero-mercancía. Las causas de este doble uso hay que buscarlas en la profunda división social que existía entre ricos y pobres. El rey representaba el supremo poder celestial y terrenal (régimen teocrático), ejercía su dominio de manera absoluta y acaparaba todo el excedente de producción mediante un asfixiante sistema de impuestos. De esta manera, las castas sacerdotales y militares acaparaban el consumo de los objetos de lujo y de las mercancías de mayor valor (finos tejidos, vidrio, joyas) y usaban el dinero-mercancía para comprarlas. Frente a ellos, la mayoría de la población practicaba un trabajo esclavo o semiesclavo y tenía una economía de pura subsistencia. Sin excedentes suficientes para poder comerciar, la práctica del trueque le resultaba suficiente para conseguir los productos básicos.


Egipto: el deben y el khar

El imperio egipcio mantuvo el trueque como medio de intercambio comercial a lo largo de casi toda su historia. Pero según fue rompiendo su aislamiento geográfico y empezó a comerciar por el Mediterráneo, el sistema de trueque se le fue quedando pequeño. Por ejemplo, en el siglo IX a. C., los egipcios ya necesitaban importar de Siria o del Líbano casi toda la madera que consumían. Hasta nosotros ha llegado un contrato firmado en el puerto fenicio de Biblos en el año 815 a. C., por el que se compraban los tablones de madera que decorarían el templo de Karnak y que los egipcios prometían pagar mediante "500 rollos de papiro, 500 pieles de buey, 525 sacos de lentejas y 30 medidas de pescado seco".
Finalmente, los egipcios optaron por simplificar el sistema y adoptaron dos tipos de dinero-mercancía para utilizar en las grandes transacciones comerciales: el deben, un lingote de cobre de 90 g de peso, y el khar, que tenía un valor equivalente a un saco de grano de 65 kg de peso. Pero como siguieron pagando los tributos y los sueldos en especie, el trueque continuó usándose en la mayor parte de los intercambios.


Mesopotamia: los primeros créditos

El caso de Mesopotamia era distinto porque, pese a ser también un régimen teocrático en el que el rey tenía poder absoluto, estaba situado en una encrucijada de caminos que favorecía un mayor desarrollo del comercio y de las finanzas. Para sus intercambios comerciales, los mesopotámicos empezaron con el trueque, pero pronto utilizaron la cebada como dinero-mercancía. El valor de este dinero-mercancía dependía de la abundancia de su cosecha, así que, para evitar esta inestabilidad, acabaron empleando lingotes de metal que decoraban con símbolos cuneiformes (la escritura mesopotámica se llama cuneiforme porque tenía la forma de las cuñas de madera con las que escribían en sus tablillas de arcilla). El dinero-mercancía más famoso de Mesopotamia fueron los siclos de Babilonia, pequeños lingotes de 8 g de plata que circularon en tiempos del rey Hammurabi (1792-1750 a. C.).
Aunque no llegó a tener monedas propiamente dichas, la civilización babilónica alcanzó un mayor desarrollo comercial y financiero que la egipcia y fue la creadora de las operaciones a crédito: si era un préstamo en metal, el interés anual era de un 20 %; si era en grano, el interés era de un 33 %.

Stratero. Anverso
Archivo fotográfico del Museo
Arqueológico Nacional.
Fotografía de Francisco Rodríguez.


La aparición de la moneda: el electrón

La primera moneda apareció en Lidia (Asia Menor) en el siglo VII a. C. y consistía en un trozo de metal redondeado con símbolos en ambas caras. Se llamaba electrón, estaba hecha de una mezcla de oro y plata y nació en los hornos del rey Giges hacia el año 680 a. C. Lidia era un reino muy rico, tenía abundantes minas de oro y sus comerciantes fueron los primeros en inventar la venta "al detalle", es decir, que compraban al por mayor en Mesopotamia para vender al por menor por todo el Mediterráneo.

El stratero

Del 560 al 546 a. C. reinó en Lidia el famoso rey Creso, que acuño el stratero, la primera moneda del mundo que llevó un sello real y que se difundió por el Mediterráneo y todo el Próximo Oriente. El stratero era una moneda de oro puro, con un león rugiente en el anverso (cara) y el sello real en el reverso (cruz). El reino de Lidia alcanzó su máximo esplendor bajo el reinado de Creso, conocido por la abundancia de sus riquezas (de ahí la expresión "más rico que Creso" para decir que uno nada en la abundancia). Los persas atacaron a Creso y Ciro I el Grande conquistó Lidia, acabando con su esplendor comercial y financiero e imponiendo de nuevo una economía tributaria basada en la expansión geográfica y en la conquista como principal fórmula de crecimiento.


El dárico

Años más tarde el sucesor de Ciro I, Darío I, intentó conquistar Grecia y fue derrotado. Pese a su sonado fracaso militar, Darío I fue un buen monarca para los persas. Logró dotarles de una moneda estable, el dárico, y definió un tipo de cambio que se mantuvo casi 2.000 años en el mundo antiguo: uno de oro por tres de plata.

Dárico. Anverso y Reverso.
Archivo fotográfico del Museo
Arqueológico Nacional.
Fotografía de Francisco Rodríguez.

-- ¡Mira lo que he conseguido! He cambiado la leche por huevos,los huevos por trigo,el trigo por miel,la miel   por un cesto y el cesto por esta rueda. ¿Verdad que es fantástica?
-- ¿Y para qué queremos una rueda si no tenemos carro? Tal vez seas un buen pastor, pero como comerciante   eres un desastre. ¡Y encima nos hemos quedado sin leche, ni huevos, ni trigo, ni miel, ni cesto!

La diferencia principal entre una persona del paleolítico (edad de piedra inicial) y una del neolítico (edad de piedra final) es que la primera no sabía cultivar la tierra. Los pueblos paleolíticos eran cazadores y recolectores, así que, cuando el alimento escaseaba, tenían que buscar nuevos territorios de caza y nuevos bosques donde recolectar frutos. Por esta razón eran pueblos nómadas. Construían armas muy sencillas y pese a sus escasos avances tecnológicos fueron capaces de pintar las cuevas que habitaban con motivos animales o representaciones de escenas de caza. Los refugios de Altamira (Cantabria) y Lascaux (Francia) son buenas muestras de lo que el ser humano era capaz de hacer hace ya 20.000 años. También se conservan monumentos de piedra de etapas posteriores, como los de Stonehenge en Inglaterra (2750 a. C.) o las taulas y talaiots de Menorca.

Escultura del Escriba Sentado. Imperio Antiguo. III milenio a.C.
Museo Egipcio. El Cairo. AISA.

La domesticación de animales se llevó a cabo por primera vez durante el período neolítico. Gracias a la domesticación se obtuvieron diferentes beneficios de los animales, como asegurar la alimentación de la comunidad y mejorar el transporte y los intercambios. Los cálculos más recientes realizados por los arqueólogos sitúan estas domesticaciones en los lugares y fechas siguientes (no significa que sean las primeras domesticaciones, pero sí los primeros lugares y fechas de los que se tienen comprobaciones):

Una de las consecuencias principales del descubrimiento de la agricultura fue que permitió la especialización laboral. En una sociedad más avanzada ya no era necesario que todos se ocuparan de todo: había ganaderos, agricultores, cazadores, pescadores, ceramistas, herreros, tejedores, etc. Cada persona se dedicaba a uno o dos tipos de trabajo. La especialización beneficiaba la calidad y favorecía el desarrollo de la actividad. Una de las actividades que cobró más importancia fue el comercio: al dedicarse en exclusiva al intercambio, los comerciantes podían ir más lejos y llevar sus productos a muchos más pueblos.

El pueblo egipcio fue el primero que se ocupó de mejorar, cuidar y perfumar su aspecto personal. Las mujeres de la clase alta y también, aunque en menor medida, los hombres usaban maquillajes (sombras de ojos, pintalabios), pelucas y afeites.

Los babilonios diferenciaban su condición social incluso por la apariencia externa y obedeciendo siempre a una rígida jerarquía. Todos los hombres, excepto los sacerdotes, llevaban barba, pero la longitud de la misma marcaba las diferencias sociales y de edad. Los jóvenes y la gente del pueblo llevaban barba recortada o perilla; la barba larga y cuadrada era uso exclusivo de los ancianos y de la gente de mayor categoría social. A los esclavos se les afeitaba la cabeza o se les dejaba un único mechón. La pertenencia a una u otra clase social se hacía muy evidente al estar tan marcadas las diferencias. Respecto a la manera de vestir, los hombres babilonios llevaban largas túnicas de lana o de lino, con flecos en la parte baja, y, a veces, se cubrían con un manto. El traje de los artesanos y obreros consistía en una sencilla túnica lisa hasta las rodillas, de manga corta y atada a la cintura con un cordón. El vestido de los más pobres consistía, por lo general, en un sencillo taparrabos.

Hacia el año 1770 a. C., el rey Hammurabi de Babilonia mandó escribir un código de leyes para gobernar su reino. Es un código muy duro y estricto basado en la "ley del Talión" (ojo por ojo y diente por diente), del que podemos obtener mucha información sobre la sociedad de la época. Establecía claras diferencias jerárquicas entre hombres y mujeres, entre padres e hijos y también entre señores, plebeyos y esclavos. No todos tenían los mismos derechos ni se les castigaba de igual forma. Estos fragmentos resultan ilustrativos:

"Si un señor rompe un hueso a otro señor se le romperá el suyo, si el hueso es de un plebeyo, pagará una mina de plata y si es de un esclavo, la mitad de su valor."

"Si un hijo golpea a su padre se le amputará la mano."

"Si un señor roba al estado o a la religión pagará treinta veces su valor, si pertenece a un ciudadano particular diez veces su valor y si no lo puede devolver será condenado a muerte."

La vida cotidiana en Mesopotamia es un precedente de las costumbres que posteriormente fueron haciéndose comunes en las sociedades europeas. Las mujeres empleaban el día en labores domésticas, criar a los hijos y ayudar en la recolección de cereales y frutos. Los jóvenes iban a las escuelas de los templos y ocupaban su tiempo libre en juegos y deportes. Los hombres libres se encargaban de sus negocios o deberes laborales, además de los rezos que debían ofrecer a los dioses en los numerosos altares y templos. Era costumbre que, al acabar su jornada laboral, los hombres se reunieran en las numerosas tabernas de las ciudades.

Código de Hammurabi.
Arte babilónico.
Museo del Louvre. París. AISA.


Los egipcios creían en la existencia de vida después de la muerte. Esta creencia religiosa ayudó al desarrollo de la medicina y, concretamente, al proceso de conservación y embalsamamiento de cadáveres. Cuenta Herodoto, historiador griego, que "primero hacen un corte con una piedra afilada por la ijada, sacan todos los intestinos, los limpian, los lavan con vino de palma y después con aromas molidos. Luego rellenan el vientre de mirra pura molida, canela y otros aromas y cosen nuevamente la abertura. Después embalsaman el cadáver y lo cubren de nitrato durante setenta días. Pasado ese tiempo lavan el cadáver, envuelven el cuerpo con vendas y lo untan con cola. Entonces lo reciben los parientes y lo depositan en una cámara funeraria." Obviamente, todo este proceso sólo estaba al alcance de los pocos que podían pagarse las diferentes operaciones y que podían comprar una cámara funeraria (pirámide, mastaba o hipogeo).

Pirámides.
Gizé (Egipto). AISA.

Los primeros mapas egípcios localizados datan del siglo XVI a. C.
Fueron confeccionados sobre papiro y elaborados por expertos topógrafos.

Mapa regional de un papiro egipcio de la época de Ramsés.
Instituto Cartográfico de Cataluña
Fotógrafo: Jaume Cosialls

Los mapas más antiguos de que disponemos (2500 a. C.) fueron labrados sobre tablas de barro por la civilización babilónica. Tabla del 600 a. C. Mapamundi en el que se pueden distinguir los ríos Tigris y Éufrates.

Mapa del mundo en una tabla babilónica (600 a. C.)
Londres. Biblioteca Británica.