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1 LA SITUACIÓN POLÍTICA TRAS LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
El final de la Segunda Guerra Mundial llegó con la rendición de Japón después de haber visto como dos de sus ciudades, Hiroshima y Nagasaki, desaparecían del mapa completamente arrasadas por las bombas nucleares de EEUU. Este final atómico de la guerra provocó dos consecuencias muy importantes: la guerra fría y la necesidad de conseguir una Europa unida.
LA NECESIDAD DE UNA EUROPA UNIDA
Después de las dos guerras mundiales, el mundo entero entendió lo importante que resultaba la paz en Europa para evitar nuevos conflictos a escala planetaria. Las dos guerras mundiales se iniciaron por motivos europeos y en escenario europeo, pero habían acabado implicando a casi todo el planeta. Desde el siglo XVI, los sentimientos nacionalistas y las peleas entre los diferentes países europeos habían provocado tantas guerras que podían considerarse una amenaza para la humanidad entera.
EL PELIGRO NUCLEAR Y LA GUERRA FRÍA
Durante la posguerra, las potencias mundiales se lanzaron a una carrera para construir bombas nucleares antes que las demás. La URSS, el Reino Unido y Francia alcanzaron su objetivo en poco tiempo y, posteriormente, también China. De esta manera, se abría una nueva etapa en la historia de la humanidad. Por primera vez, las grandes potencias no podían recurrir a la guerra total para dirimir sus conflictos, como se había hecho hasta entonces, porque ahora la guerra significaba el exterminio total. EEUU y la URSS eran las principales potencias nucleares por la cantidad y potencia de sus cabezas nucleares. Se entró entonces en un período denominado de guerra fría, en el que ambas potencias se enfrentaron con armamento convencional (no nuclear) en terceros países (guerras de Corea y Vietnam), mientras que mantenían unas tensas relaciones.
2 UN NUEVO ORDEN PARA EUROPA: LA UNIÓN EUROPEA
LA UNIÓN HACE LA FUERZA
En esta época, los países de Europa Occidental decidieron dedicar todos sus esfuerzos a evitar nuevas contiendas y a sustituir el enfrentamiento económico por la cooperación regional. Estos buenos propósitos se debían, no sólo a la voluntad de impedir más guerras en Europa, sino también a la necesidad de plantar cara a la competencia de EEUU, convertido después de la guerra en el país más poderoso e influyente del mundo. Una Europa unida tenía muchas más posibilidades de competir con éxito, tanto en el terreno económico como en el político, que el Reino Unido, Francia o Alemania por separado.
PRIMEROS PASOS: LA UNIÓN ADUANERA DEL BENELUX Y LA CECA
Este esfuerzo de entendimiento comenzó con la creación de la Unión Aduanera del Benelux (1947), por la cual Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo unificaron sus mercados y establecieron un arancel (impuesto de aduana) común. De esta forma, los tres pequeños países europeos ponían sus economías en común para conseguir ser más potentes y competir con las potencias europeas. Pero aún faltaba que las demás potencias europeas, especialmente Alemania, Francia y el Reino Unido, hicieran un esfuerzo similar. En 1950, se firmó el tratado de la CECA, la Comunidad Económica del Carbón y el Acero, un acuerdo por el cual Alemania, Francia, Italia y los tres países del Benelux unificaban sus mercados para el carbón, el hierro y el acero, eliminando todas las trabas aduaneras y cuotas restrictivas que aplicaban hasta la fecha. El Reino Unido decidió no participar entonces en aquel proyecto.
EL TRATADO DE ROMA: EL NACIMIENTO DE LA CEE Y EL EURATOM
En 1957, 6 países europeos dieron un paso de gigante hacia la unión europea con la firma del Tratado de Roma, que dio origen a la Comunidad Económica Europea: Alemania Occidental, Francia, Italia, Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo. El objetivo era conseguir, a corto plazo, la creación de un mercado común europeo en el que pudieran circular libremente capitales, personas, mercancías y servicios y, a largo plazo, la unión entre los ciudadanos europeos en una especie de Estados Unidos de Europa. Para conseguir este objetivo final, los miembros de la CEE han trabajado principalmente en dos frentes: la incorporación progresiva de nuevos países a la alianza y el proceso de puesta en común de determinadas políticas. Simultáneamente los seis países acordaron la creación de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, conocida como EURATOM.
NUEVAS INCORPORACIONES
Cada uno de los siguientes países se incorporó a la Comunidad Europea el 1 de enero del año que se reseña:
en 1958 Alemania Occidental, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos en 1973 Dinamarca, Irlanda y el Reino Unido en 1981 Grecia en 1986 España y Portugal en 1990 Alemania Oriental se unifica con la Occidental y el antiguo territorio de la Alemania del Este pasa a formar parte de la CE en 1995 Austria, Finlandia y Suecia
En 40 años, la Europa de los 6 que inició la Comunidad Europea en 1958, se ha convertido en la Unión Europea de los 15. Para la futura ampliación de la Unión, 11 países ya han presentado su solicitud: Bulgaria, Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania,Polonia, República Checa y Rumania. Para poder incorporarse a la Unión hay que cumplir unos requisitos geográficos (pertenecer al continente europeo), políticos (ser países democráticos) y económicos (tener una economía de mercado).
EL CAMINO HACIA LA UNIÓN EUROPEA
El proceso de transmisión de competencias de los diferentes estados a la Unión también ha avanzado mucho desde 1958. Los estados miembros de la Unión han renunciado a parcelas de su soberanía para consolidar una soberanía "supranacional" o europea, de forma que las decisiones adoptadas en el seno de la Unión Europea deben ser cumplidas por todos los países miembros. El Acta Única Europea, firmada en 1986, consagra la realización del Mercado Único Europeo y potencia la cohesión económica y social, mediante mecanismos de distribución de la renta. De esta manera, las zonas y países de renta per cápita más baja reciben ayudas de Europa -los fondos estructurales y de cohesión- para conseguir alcanzar las rentas de los países ricos. Pero sin duda, el paso más importante para conseguir la unión definitiva de Europa fue la firma del Tratado de Maastricht en 1992. Allí se decidió pasar de un Mercado Único Europeo a una Unión Europea. La Unión Europea comprende las tres comunidades existentes (la CECA, la CE y el EURATOM), así como dos "pilares" adicionales, como son la cooperación en asuntos judiciales y de interior y, en segundo lugar, la política exterior y de seguridad común. Mediante el Tratado de Amsterdam de 1997, que entrará en vigor a lo largo de 1999, la UE se verá reforzada en algunos aspectos institucionales.
3 LA UNIÓN ECONÓMICA Y MONETARIA: DEL ECU AL EURO
LOS ANTECEDENTES
Aunque la creación de la Unión Económica y Monetaria no estaba prevista en el Tratado de Roma, a principios de los años setenta, los países miembros de la Comunidad decidieron emprender algunas iniciativas de cooperación monetaria. El primer intento fue la creación en 1972 de la "serpiente europea", que sólo alcanzó una moderada estabilidad de cambio a corto plazo entre las divisas europeas participantes. Precisamente se le dio el nombre de "serpiente europea" por las oscilaciones que registraban las monedas. En 1978 se instauró el Sistema Monetario Europeo con la finalidad de reducir al máximo las fluctuaciones entre las monedas participantes. Inicialmente, los márgenes de variación se fijaron en un ±2,25 % (±6 % en algunos casos), pero ante la crisis monetaria de 1993 se ampliaron las bandas hasta el ±15 %. Como eje central del Sistema se creó el ecu, que fue la unidad de cuenta de la UE hasta su desaparición definitiva y conversión al euro el 1 de enero de 1999. El ECU, que no tenía representación física, estaba compuesto por una suma ponderada de 12 de las 15 monedas de los estados miembros.
EL EURO SE PONE EN MARCHA
Uno de los aspectos esenciales del Tratado de Maastricht fue la creación de la Unión Económica y Monetaria. Con este proyecto la UE alcanza la culminación de la vertiente económica del proceso de integración. La Unión Económica y Monetaria Europea se diseñó como un proceso en tres fases que culmina en la moneda única. Estas fases son las siguientes:
PRIMERA FASE: LOS PASOS INICIALES
La primera fase, iniciada el 1-1-1990, supuso el comienzo de la coordinación de las políticas económicas de los países de la Unión Europea, así como la realización definitiva del Mercado Único Europeo. Como preparación al posterior cumplimiento de los criterios de convergencia económica, se estableció la incorporación de las monedas al mecanismo de cambio del Sistema Monetario Europeo. Con la crisis de 1993, este último criterio quedó parcialmente desvirtuado.
SEGUNDA FASE: CREACIÓN DEL INSTITUTO MONETARIO EUROPEO Y SELECCIÓN DE PAÍSES PARTICIPANTES
En la segunda fase (del 1-1-1994 al 31-12-1996) se creó el Instituto Monetario Europeo (IME),organismo encargado de preparar la transición hacia la Unión Económica y Monetaria y su posterior funcionamiento. En el Consejo Europeo extraordinario de mayo de 1998, después de comprobar el cumplimiento de los criterios de convergencia de los diferentes países, se decidió que la Unión Económica y Monetaria se iniciara con los 11 países siguientes: Alemania,Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, los Países Bajos y Portugal. De entrada, quedaban excluidos por voluntad propia Dinamarca, el Reino Unido y Suecia. Grecia también quedó fuera al no alcanzar los criterios de convergencia. El IME desapareció el 1 de julio de 1998 dando paso al Banco Central Europeo.
TERCERA FASE: ENTRADA EN VIGOR DE LA UEM Y DEL EURO
El 1 de enero de 1999 se inicia la tercera y última fase. Desde entonces, 11 países europeos comparten el euro como moneda. En consecuencia, la política monetaria es única y es asumida por el Banco Central Europeo. El euro es una divisa que cotiza libremente frente a las demás monedas mundiales. En esta etapa se han empezado a emitir las monedas y billetes de euros que utilizarán los ciudadanos europeos a partir del 1 de enero del 2002.
4 EL EURO
LA AGENDA DEL EURO
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