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Marco alemán de 1873 (primera emisión) Anverso y reverso (24 mm). Colección privada de Fernando Segarra. Madrid.
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LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
La lucha entre los diferentes países europeos por el control de las colonias acabó explotando dentro de la misma Europa. El conflicto de los Balcanes arrastró a las potencias europeas a un cruel enfrentamiento: la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Alemania, principal protagonista, buscaba una supremacía que le negaban los demás países. Tras cuatro años de guerra, Alemania fue derrotada. En el tratado de paz se le impusieron unas durísimas condiciones que dificultaron su recuperación. La guerra y sus consecuencias aceleraron la propagación del comunismo y el nacimiento del fascismo*, dos ideologías totalitarias que tendrían una enorme influencia en el futuro de Europa.
EL COMUNISMO
El comunismo surgió en Rusia donde, a principios de siglo, aún se vivía bajo un régimen autoritario y casi feudal. En Rusia no había habido revolución industrial y la posesión de la tierra, que pertenecía sólo a unos pocos, era la mayor fuente de riqueza. Los zares reinaban como monarcas absolutos, los únicos que quedaban en Europa, y la mayoría de la población vivía en la pobreza. En 1917, el movimiento comunista, encabezado por Lenin, derrocó al régimen zarista e instauró un gobierno basado en las teorías de Marx. En el sistema comunista el gobierno pasó a ser el propietario de la tierra y de la industria y se abolió la propiedad privada sobre los medios de producción. Poco después de la victoria comunista, Lenin murió y fue sucedido por Stalin. Desde el punto de vista económico, Stalin modernizó, industrializó al país y lo colocó en el siglo XX; pero desde el punto de vista político, eliminó a todos sus opositores y enemigos personales y encaminó de forma definitiva el movimiento comunista a convertirse en una férrea dictadura estatal.
HITLER Y EL NACIONALSOCIALISMO
En Alemania, la derrota de 1918 dejó a la nación arruinada, destruida y humillada. La depreciación de la moneda fue tan exagerada que, en 1923, el gobierno se vio obligado a sustituir el marco por el rentenmark. Estas duras condiciones económicas provocaron el descontento de la población y favorecieron el ascenso de los movimientos más radicales (comunistas y fascistas), que se vieron favorecidos por la situación de crisis que provocó el crac de la Bolsa de Nueva York (1929) y por el apoyo de la burguesía industrial. El partido nacionalsocialista (nazi) de Hitler ganó las elecciones en 1933 e instauró un gobierno dictatorial encaminado a devolver a Alemania el poderío y el orgullo perdidos. Para conseguirlo, dedicó todos los esfuerzos económicos a construir una enorme maquinaria militar, con el ambicioso objetivo de conquistar el máximo de países posible, tanto en Europa como en los otros continentes. Hitler dotó a su ideología de un componente racista que aplicó de manera radical al exterminar a millones de personas de otras razas y creencias, principalmente a los judíos.
LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
Las diferencias políticas entre los diferentes estados europeos llegaron a ser tan profundas (Rusia, comunista; Alemania, Italia y España, fascistas; Francia y Gran Bretaña, democráticas) que Europa volvió a entrar en guerra (1939-1945), con resultados similares a la anterior. La alianza entre los países democráticos (Francia, Gran Bretaña y EEUU) y la Unión Soviética derrotó a la Alemania fascista y las potencias vencedoras se repartieron el control de los territorios liberados en la Conferencia de Yalta. Además del enorme número de víctimas, la guerra provocó la destrucción de buena parte de Europa, especialmente de Alemania, y la división política del continente en dos bloques: la Europa occidental democrática, tutelada por la nueva potencia mundial, EEUU, frente al bloque comunista de los países del Este. Las guerras mundiales provocaron también la pérdida de la hegemonía de Europa frente a EEUU, que quedó como gran vencedor militar y empezó a ejercer una influencia social, económica y cultural sobre el resto de las naciones del mundo.
LOS MOVIMIENTOS CULTURALES
Durante este periodo, diferentes tendencias culturales se sucedieron a gran velocidad. La industrialización (electricidad, automóviles...) se impuso en todos los órdenes de la economía y de la sociedad, por lo que los movimientos artísticos buscaron adaptarse a los nuevos tiempos: futurismo, expresionismo, cubismo (Picasso), surrealismo (Dalí), arte abstracto... La aparición de la fotografía y posteriormente del cine (Lumière, Chaplin, Eisenstein) abrió nuevos caminos de expresión y de comunicación.
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Las reparaciones de guerra impuestas a Alemania a raíz de la Primera Guerra Mundial, sumieron al país en una profunda crisis económica.
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The meaning of the Hitler salute. Poster by John Heartfield Questions von German History, Exhibition Catalogue. Bonn; Parlamento Alemán, 1984.
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Auguste Lumière ante su aparato para la proyección de películas en relieve. AISA.
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*FASCISMO: Movimiento político y social caracterizado por la dictadura del partido único, el corporativismo en el interior y el imperialismo en política exterior.
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1 CAUSAS ECONÓMICAS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Las trampas del liberalismo
Durante el siglo XIX se mantuvo un patrón monetario, el patrón oro, que condenaba al sistema financiero a sufrir, cada vez con mayor frecuencia, importantes períodos de crisis. El liberalismo defendía que el propio mercado, dejado a su libre iniciativa sin que los gobiernos lo controlasen, era capaz de reajustarse al alza o a la baja hasta equilibrarse. Pero lo cierto es que la apertura del mercado, esa supuesta libertad de todos los países para comerciar con los demás, era más aparente que real. Lo que existía eran acuerdos bilaterales entre los países ricos para comerciar entre sí. Pero con los países pobres mantenían una estructura comercial "imperialista": importaban materias primas y les vendían tecnología y bienes manufacturados, con lo que siempre salían ganando. Para los países pobres el trato seguía siendo el de países colonizados que no podían vender a otros países que no fuera su metrópoli. Las reglas de juego no eran iguales para todos y el sistema financiero se seguía ajustando mediante la devaluación de la moneda de los países con menos exportación. Como consecuencia, los países ricos se hacían más ricos, mientras que la mayor parte de la población mundial (los países pobres) no podía subirse al tren del desarrollo
LA NECESIDAD DE AMPLIAR LOS MERCADOS LLEVA A LA GUERRA
Las empresas europeas, cada vez más tecnificadas y productivas, necesitaban nuevos mercados donde vender sus productos. Italia y Alemania, que tenían menos posesiones coloniales que Francia o Inglaterra y por lo tanto menos mercado, empezaron a luchar para ampliar sus zonas de influencia y sus posibilidades comerciales. Cuando la lucha se llevó al terreno militar, Europa se encontró sumergida en la más terrible carnicería conocida hasta entonces: la Primera Guerra Mundial.
LA INDUSTRIA BÉLICADE LA GUERRA
La Primera Guerra Mundial (1914-1918) aplicó todo el poder de la tecnología industrial a la destrucción masiva. Por primera vez se utilizaron armas químicas, máscaras antigases, ametralladoras, bombardeos aéreos y carros blindados. El resultado fue terriblemente trágico: 5 millones de desaparecidos, 15 millones de heridos graves, 7 millones de incapacitados y 9 millones de muertos.
2 CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
¿QUIÉN PAGA LOS DESTROZOS?: LA FACTURA DE LA GUERRA
Fue la guerra más cara de las conocidas hasta entonces. Se ha estimado que costó 603.570 millones de dólares, una cifra similar, por aquel entonces, a la producción total de la economía de EEUU durante más de 12 años. La factura de la guerra era muy alta. EEUU quería que Inglaterra y Francia le devolvieran los préstamos realizados durante la guerra. Pero las dos potencias europeas preferían invertir los pocos recursos que tenían en la reconstrucción nacional. Así que se optó por el camino más fácil: que los perdedores pagaran los daños causados. Las condiciones que se le impusieron a Alemania fueron especialmente duras, ya que se esperaba de ella que pagara casi todos los destrozos.
LAS CONSECUENCIAS DE LA "ECONOMÍA DE GUERRA"
Durante la guerra los gobiernos habían controlado prácticamente toda la economía, concentrando todos los recursos para conseguir el triunfo militar. Por ejemplo, en Inglaterra la grasa se empleaba casi exclusivamente para la artillería y a la gente se le racionó su uso a una pequeña pastilla de jabón al mes. Además, los gobiernos habían aumentado sus deudas para poder financiar la reconstrucción del país después de la guerra, con lo que aumentaron las deudas externas (dinero que un estado debe a otro). Por último, los gobiernos habían emitido muchos más billetes de los que correspondían a sus reservas en metales preciosos para poder pagar a sus tropas, con lo que la inflación se disparó en Europa tanto en los países vencedores como en los vencidos.
LA "HIPERINFLACIÓN" ALEMANA
El caso de inflación más extremo acusado en la historia económica fue el de la hiperinflación que registró Alemania durante el período de entreguerras (1919-1939). Además de seguir manteniendo cerrados a sus productos todos los mercados exteriores (el motivo que desencadenó la guerra), los países vencedores obligaron a Alemania a pagar unas deudas de guerra exorbitantes. Estas duras condiciones, unidas a la rigidez del patrón oro, dejaron a Alemania casi sin reservas de metales preciosos ni divisas extranjeras (libras, francos y dólares) con los que poder respaldar su moneda. Como tampoco tenía medios para relanzar su economía -su industria estaba destruida y los mercados internacionales cerrados-, el estado alemán se dedicó a imprimir billetes que no estaban respaldados por oro para poder atender a los pagos dentro del país. En tan solo cinco años (1925-1930), Alemania multiplicó por cinco los marcos emitidos y por veinte la deuda pública (pagarés que emite el estado).
LA RUINA ALEMANA Y LA APARICIÓN DEL RENTENMARK
En 1923, el marco alemán o reichsmark se devaluaba tan rápidamente que al gobierno no le daba tiempo a imprimir tantos billetes así que, en un primer momento, optó por ponerle un sello de tinta a los billetes en circulación elevando su valor. A estos billetes se les dio el nombre de rentenmark. La inflación era tan grande que una barra de pan podía valer varios miles de marcos, de manera que se empezaron a imprimir billetes de mayor valor para evitar que la gente tuviera que pagar con enormes cantidades de billetes. Al empezar la Primera Guerra Mundial, en 1914, el cambio medio era de 4 marcos por dólar. En 1921, las exigencias de los aliados habían devaluado la moneda alemana hasta 14,8 marcos por dólar. Para entonces, los aliados ya se habían puesto de acuerdo en todo lo que tenía que pagar Alemania: 33.000 millones de dólares de la época. En 1923, Alemania estaba tan empobrecida por las deudas de la guerra que el tipo de cambio del marco alemán se colocó en ¡62.000 millones de marcos por dólar!.
LOS PARTIDOS FASCISTAS: UN INTENTO DE RECUPERAR EL ORGULLO NACIONAL
Ante unas condiciones financieras tan duras, los alemanes e italianos optaron por ideologías políticas extremas, que favorecieran un estado fuerte, que interviniera en la economía y que dirigiera la sociedad con mano de hierro para restablecer la prosperidad perdida. Así surgió en Italia el fascismo, con Benito Mussolini, y en Alemania el partido nacionalsocialista de Adolf Hitler, dos formas extremas de capitalismo planificado, dirigido y controlado por el estado, para gobernar unos países cuya sociedad se había vuelto mayoritariamente totalitaria y albergaba sentimientos belicosos y revanchistas.
EL SISTEMA DE PATRÓN ORO FRENA EL DESARROLLO DE LA ECONOMÍA
Para los países vencedores que estaban industrializados, el final de la guerra supuso una época de desarrollo. La capacidad productiva de la industria quedó demostrada a escala planetaria, cuando en 1926, seis años después de la guerra, ya se había recuperado el nivel de producción anterior a la guerra. Pero a partir de ese momento, la demanda de productos se vio sobrepasada por la oferta, porque se producía más de lo que la población podía comprar. Gran parte del problema se debía a la incapacidad del sistema monetario de crecer al mismo ritmo que la producción, limitado por la rigidez del sistema del patrón oro. Aunque un país tuviera mucha producción industrial, creciera y se hiciese más rico, como no tenía más oro (sus riquezas no eran en metales preciosos sino en producción industrial) no podía emitir más dinero. Si no había más dinero, la demanda no podía aumentar, porque no contaba con los medios de pago necesarios. Aunque se fabricaran más productos, como no se vendían, la economía se frenaba.
EL CRACK DE LA BOLSA DE NUEVA YORK (1929) Y LA GRAN DEPRESIÓN
Para Estados Unidos, la década que siguió al final de la guerra fue un período marcado por el optimismo, el alto nivel de empleo y la prosperidad. Con Europa medio destruida, los industriales americanos encontraron muy buena salida para sus productos. la economía fue creciendo, se crearon nuevas empresas y muchos americanos decidieron comprar acciones para beneficiarse de tan buen momento. Incluso se pedían préstamos para comprar acciones, porque se consideraba que no había negocio más rentable que la bolsa. Cuantas más acciones se vendían, más subía su cotización, lo que atraía a nuevos inversores. Esta rueda ascendente se desmoronó en octubre de 1929, cuando se inició un fuerte movimiento vendedor en la Bolsa de Nueva York. Los inversores, al ver que las acciones bajaban de precio, se pusieron a vender todos a la vez. Esto provocó la caída en picado de la Bolsa y produjo el crack bursátil más famoso de la historia. La Bolsa contagió su pánico al sistema bancario, que vio como la gente reclamaba el cambio de su dinero por oro. El pánico bancario produjo suspensiones de pagos y quiebras en cadena, tanto de bancos como de industrias, y el mundo se sumergió en la Gran Depresión (1929-1933). El paro aumentó de manera espectacular tanto en EEUU como en Europa. En Alemania, el 43,5 % de la población en edad de trabajar no conseguía un empleo.
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Vista interior del taller de cañones de la fundición Portilla, White y Cia. de Sevilla. 1890
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Gente agolpada delante del edificio de la Bolsa de Nueva York, en el crack de Wall Street de 1929 AISA.
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3 LA ECONOMÍA DURANTE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL ALEMANIA: LA CRISIS ECONÓMICA Y LA INDUSTRIA BÉLICA
La Alemania nazi, dirigida por Adolf Hitler (1889-1945), encontró la salida ideal para su empobrecida economía: la industria de la guerra. Las poderosas fábricas de acero alemanas, que no tenían donde vender sus productos, se reconvirtieron en fábricas de armas. Alemania se lanzó a una carrera armamentista que el resto del mundo veía con miedo, pero no supo detener a tiempo. Hitler estaba convencido de que Alemania debía dominar Europa, vengarse de la derrota y de la humillación sufrida en la Primera Guerra Mundial, y de que la raza aria (la de la mayoría de los alemanes) era superior a las demás y debía someterlas.
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En 1939, Alemania invadió Polonia, iniciando una serie de campañas por toda Europa con el objetivo de conseguir un nuevo imperio alemán. En 1940, Alemania ya había invadido Dinamarca, Noruega, los Países Bajos, Bélgica y Francia y se preparaba para la invasión de Inglaterra. El principal error de Hitler fue declararle la guerra a Rusia (22 de abril de 1941), a lo que siguió el error de los japoneses, aliados de los alemanes, de bombardear el puerto norteamericano de Pearl Harbour y provocar la entrada de los norteamericanos en la guerra. Así, de la noche a la mañana, una Alemania imperial que poseía ya casi toda Europa, se tuvo que enfrentar a dos potencias como EEUU y la URSS, sin haberle dado tiempo a su economía para recuperarse del desgaste sufrido por la guerra.
EL SALDO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto que se extendió prácticamente a todo el mundo. El saldo en víctimas y pérdidas materiales fue incluso mayor que el de la Primera Guerra: 22 millones de muertos, 34 millones de heridos y 30 millones de desaparecidos. Las pérdidas materiales alcanzaron los 3 billones de dólares y los gastos en materiales bélicos supusieron siete veces más que los de la Primera Guerra Mundial, superando el billón de dólares. Terminada la guerra, la URSS, que había contribuido de manera importante a la victoria sobre Alemania, exigió ser la potencia hegemónica de Europa. Los aliados tuvieron que optar entre volver a embarcarse en una guerra, esta vez contra los comunistas, o pactar. En la Conferencia de Yalta, Inglaterra, EEUU y la URSS se repartieron Europa en dos áreas de influencia: una capitalista (occidental) y otra comunista (oriental).
EL PLAN MARSHALL: DÓLARES PARA LA RECONSTRUCCIÓN DE EUROPA
Después de la guerra, los aliados no repitieron el error cometido al final de la Primera Guerra y no impusieron a los países vencidos las salvajes indemnizaciones que causaron la aparición del fascismo en Alemania e Italia. Además, la situación era muy distinta al período de entreguerras, en que EEUU, Gran Bretaña y Francia sólo se preocupaban por cobrar sus deudas y reparaciones de guerra. La amenaza comunista ayudó a que EEUU considerase urgente la reconstrucción de Europa Occidental, organizando el denominado Plan Marshall, que comprometía a EEUU a proporcionar a Europa ayuda financiera para reflotar su economía. Todos los países de Europa Occidental fueron incluidos en el Plan, excepto la España fascista del general Franco. Durante los primeros años, la mayor parte del dinero se gastó en alimentos y material agrícola (forrajes, abonos, etc.). Posteriormente, según la economía europea se fue recuperando, la ayuda se usó para comprar maquinaria, materias primas para la industria y petróleo. En esta segunda etapa participó un organismo europeo que, junto a los americanos, aportaba fondos de los países europeos que se habían recuperado antes para ayudar a las zonas de Europa menos favorecidas. Este organismo, creado entonces y que perdura en la actualidad, es la OECE (Organización Europea para la Cooperación Económica).
4 LA ECONOMÍA DE LA POSGUERRA: UN NUEVO SISTEMA MONETARIO INTERNACIONAL
La recuperación de la economía europea fue un auténtico milagro que contribuyó a que la actividad comercial y financiera a escala planetaria creciera a un ritmo irrepetible. Durante los 25 años que siguieron al final de la Segunda Guerra Mundial, los países industrializados (OECE, EEUU, Canadá y Japón) cuadriplicaron anualmente su producción.
La descolonización y el comercio multilateral
EEUU buscó un nuevo sistema para dirigir el comercio internacional, que no estuviese basado, como hasta entonces, en acuerdos bilaterales y que acabase con el injusto sistema colonialista que aún mantenían algunos países europeos. Así, justo después de acabar la guerra y hasta 1950, se fue completando el proceso de descolonización de África y Asia, concediendo a los países colonizados la independencia política. Especialmente importante fue la descolonización británica, que provocó la entrada de países tan grandes y poblados como la India en la escena política internacional. Los países descolonizados siguieron teniendo, no obstante, graves problemas de desarrollo. Sus economías no podían competir en el mercado internacional porque, una vez independizados, siguieron manteniendo las mismas estructuras y especializaciones productivas. Como estaban poco industrializados, seguían exportando únicamente materias primas, productos de escaso valor añadido.
EL ABANDONO DEFINITIVO DEL SISTEMA DE PATRÓN ORO
El patrón oro fue anulado por Gran Bretaña y las grandes potencias mundiales en 1914, al empezar la Primera Guerra Mundial. El Reino Unido lo volvió a utilizar en 1925, pero la Gran Depresión le obligó a abandonarlo definitivamente en 1931. La Gran Depresión desembocó en la Segunda Guerra Mundial, de forma que el sistema monetario internacional funcionó con poca normalidad a lo largo de toda la primera mitad del siglo XX. Gran parte del milagro de reconstrucción económica de la posguerra se debió a las reformas financieras que adoptaron estadounidenses y británicos, un poco antes de acabar la guerra. Ambos países se reunieron en un pueblo estadounidense llamado Bretton Woods y se pusieron de acuerdo para crear un nuevo sistema monetario internacional que sustituyera al desaparecido patrón oro y originara crecimiento económico y estabilidad para todos los países. De estos acuerdos surgieron casi todas las instituciones financieras que dan estabilidad al sistema financiero mundial en la actualidad: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Internacional del Comercio (OIC), que conseguiría establecer las nuevas normas para los intercambios multilaterales en el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), firmado en Ginebra en 1947. El GATT empezó con 23 países y, 20 años más tarde, ya implicaba a más de 80. La economía mundial empezaba, realmente, a estar globalizada.
DEL DOBLE PATRÓN ORO-DÓLAR AL SISTEMA DE FLOTACIÓN
El nuevo sistema monetario internacional contaba con un doble patrón oro-dólar, lo que permitía a los bancos centrales de los países respaldar el valor de sus billetes con reservas de oro o de dólares americanos. Para que el sistema fuera efectivo, el gobierno de EEUU se comprometía a cambiar dólares por oro siempre que un banco central lo solicitara. El sistema funcionó bien durante la reconstrucción europea (Plan Marshall), porque Europa tenía la industria y la agricultura destruidas y compraba mucho a EEUU. Pero con la recuperación de la economía, los países europeos empezaron a vender a EEUU más de lo que le compraban. Entonces EEUU, en lugar de devaluar su moneda y "ajustar" su economía para que su población consumiera menos (como hubiera hecho en tiempos del patrón oro), se limitó a imprimir más dólares y pagar con ellos sus excesos de importaciones. Pero como las reservas norteamericanas de oro no aumentaban al mismo ritmo que sus emisiones de billetes, el mercado internacional empezó a desconfiar del dólar. Las potencias internacionales empezaron a cambiar el dólar por oro porque preveían que se devaluaría. Incluso las grandes compañías americanas empezaron a ahorrar en marcos alemanes, francos franceses y yenes japoneses. En 1971, el presidente Richard Nixon decidió anular la convertibilidad del dólar americano. Con esta medida se puso en marcha a nivel internacional un nuevo sistema de paridades monetarias que consistía en dejar que las monedas cotizaran libremente, en función de la oferta y la demanda. A esta situación, que perdura hasta la fecha, se le llama habitualmente "sistema de flotación".
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-- Sólo me da cuatro rentenmarks a cambio de mis millones de reichsmarks viejos. -- No, por los viejos marcos sólo le doy dos. Los otros dos se los doy por el carro.
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Durante la primera mitad del siglo XX la moda femenina sufrió diferentes cambios. El más importante llegó en los felices años veinte, cuando por primera vez en muchos siglos, se acortó la longitud de las faldas hasta las rodillas. La moda "charleston" introdujo además vestidos desenfadados e incluso insinuantes, cosa impensable sólo veinte años atrás. Posteriormente, en la década de los cuarenta, apareció el traje de chaqueta femenino, un acercamiento de la mujer a la manera de vestir de los hombres, pero sustituyendo el pantalón por la falda. El traje chaqueta representó, de alguna manera, a una mujer independiente que empezaba a buscar su puesto en la sociedad. Sin embargo, la indumentaria masculina (camisa, chaqueta y pantalones) no sufrió variaciones importantes respecto a la época anterior y se mantendría así hasta la década de los sesenta.
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Dibujo de moda femenina de los años veinte. AISA.
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La lucha femenina por la igualdad y por los derechos políticos (las mujeres no podían votar) fue una de las luchas sociales de la época que tuvo mayores consecuencias. En EEUU y en el Reino Unido, las mujeres que luchaban por la defensa del voto femenino eran conocidas como "sufragistas". La mayoría de las gentes de la época se burlaban de ellas y de sus ideas, de forma que las sufragistas debieron luchar durante bastante tiempo contra la presión social para conseguir un derecho que, actualmente, a nadie en Europa se le ocurriría discutir. En el Reino Unido, las mujeres obtuvieron el derecho al voto en 1917, aunque sólo las mayores de 30 años; en España, el voto femenino llegó en 1933, durante la II República.
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Grupo de mujeres sufragistas a principios del siglo XX. Reino Unido. AISA.
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Se conoce con el nombre de "Belle Epoque" a la etapa que siguió al fin de la Primera Guerra Mundial y que supuso, para las clases adineradas europeas, unos años de gran esplendor social. Aunque seguramente ha sido exageradamente mitificada, su nombre francés recuerda que fue especialmente en París donde se desarrolló y sugiere un escenario de fiestas, cabarés, banquetes, recepciones, moda atrevida, manifestaciones artísticas innovadoras y el uso y disfrute de importantes avances técnicos, como la luz eléctrica y los coches de lujo. Después de los duros años de la guerra, "los felices años veinte" fueron, para una minoría, una etapa de lujo y placer.
El período de entreguerras (1919-1939) fue muy duro para Alemania, obligada a pagar los daños causados durante la 1ª Guerra Mundial. Un gran economista británico, John Maynard Keynes, fue enviado a Alemania después de la Primera Guerra Mundial para evaluar la desastrosa situación de la economía alemana. En su libro Las consecuencias económicas de la paz, Keynes denunciaba las duras condiciones de vida del pueblo alemán. Las anécdotas de aquella época demuestran hasta que punto es indispensable la estabilidad del dinero para una economía moderna. Cuenta Keynes que, habiendo pedido un café en un bar de Berlín, el camarero se lo llevó junto con la cuenta. Keynes esperó a acabar de leer el periódico y de tomarse el café para pagar, pero, cual fue su sorpresa al ver que, cinco minutos más tarde, el camarero se llevaba la cuenta y le traía otra. Pocos minutos después el camarero volvió a cambiar la cuenta y, finalmente, después de que el camarero le cambiara la cuenta varias veces, Keynes le preguntó qué estaba haciendo. Y el camarero le respondió: "Lo siento señor, pero el precio del café sube constantemente y si usted no me lo paga al momento, tengo que cambiar la cuenta tantas veces como haga falta". La inflación era tan galopante que encarecía el café antes de que se enfriara.
En la primera mitad del siglo XX se produjeron grandes avances científicos que provocaron nuevos descubrimientos y cambiaron el modo de comprender la física. Entre ellos destacan la teoría de la relatividad, formulada por Albert Einstein en 1905, y la teoría cuántica de Max Planck. También en esta época se desarrolló el arma que desde entonces constituye una amenaza general para la vida del planeta: la bomba atómica. Se desarrolló, probó y construyó en el marco del Proyecto Manhattan, iniciado en 1942, en el que participaban científicos de diferentes nacionalidades dirigidos por el norteamericano J. R. Oppenheimer. La primera bomba atómica fue probada en 1945 en el desierto de Nuevo México: una esfera del tamaño de una pelota de tenis produjo una explosión equivalente a 20.000 toneladas de TNT.
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También cuenta Keynes en su libro como un día vio a un hombre robar una cesta de paja llena de dinero que había a la puerta de una casa. El señor tiró todo el dinero al suelo y huyó con la cesta bajo el brazo. Esta anécdota demuestra el escaso valor que llegaron a tener los billetes en la Alemania de la posguerra.
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Automóvil Opel de 1911. AISA.
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Mapa de Alemania del II Reich (1939 - 1944) en el que se incluyen territorios hoy pertenecientes a otras naciones, que la convertían en el país más grande de la Europa Occidental.
Mapa de Alemania de principios de siglo (Deutsch-Österreich und Schweiz)
Instituto Cartográfico de Catalunya
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