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En Europa conocemos la gaita con muchas denominaciones diferentes que
veremos sucesivamente, pero la gaita más sofisticada y compleja
técnicamente de todas las que existen es la irlandesa, llamada
uilleann pipes (pronunciado "ilan"), que podemos escuchar en
esta Audición. Se caracteriza por tener un tubo melódico
llamado chanter con nueve agujeros que permite una extensión de
dos octavas, y siete tubos que hacen de bordones con diferentes notas.
Además, tiene varios reguladores para los bordones, que permiten
abrirlos y cerrarlos mediante un hábil juego con la muñeca
de la mano derecha, gracias al cual se pueden obtener distintos acordes
y acompañamientos. Se trata de una de las gaitas más complejas
y difíciles de tocar de Europa, como prueba un popular refrán
irlandés: para ser un buen piper, hacen falta 7 años de
estudio, 7 años de ensayo y otros 7 años de tocar.
La uilleann pipes tiene una historia ciertamente
contradictoria: hacia el siglo XVIII, cuando los ingleses dominaban Irlanda,
prohibieron tocarla de pie, que era la única forma de hacerla sonar.
A los irlandeses, la prohibición aún les alentó más,
no solamente a tocarla, sino a convertirla en un auténtico símbolo
de la resistencia y la identidad de su pueblo. Y tuvieron que inventar
un modelo diferente, que se pudiese tocar sentado y que tuviese un sonido
más suave, con el fin de poderla tocar, más discretamente,
en casa. Por eso hoy en día la uilleann pipes se toca sentado,
con el saco bajo el brazo izquierdo y el chanter apoyado sobre la pierna.
Así pues, hemos visto como la gaita es uno
de los instrumentos más representativos de la música irlandesa.
Pero hay una región donde la gaita adquiere un carácter
muy especial, un verdadero protagonismo, hasta el punto que se identifica
el instrumento con el país, con sólo oírlo: Escocia.
Situada al norte de la isla, la antigua Caledonia
se configuró como pueblo por allá el año 1800 a.
C., cuando una rama de las tribus celtas de los Goidels llegó desde
el continente: eran los scots (>Scotland). Después de muchas
vicisitudes históricas, entraron a formar parte del Reino Unido
en el año 1707, en virtud del Acta de Unión. Curiosamente,
la gaita no se popularizó en Escocia hasta el siglo XV, y precisamente
procedente de Inglaterra, donde ya gozaba de gran prestigio.
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