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La lyra es un instrumento de cuerda frotada por medio de un arco curvado.
Su forma recuerda más al rebab magrebí y los instrumentos
orientales que al violín tradicional. Tampoco se toca sostenida
entre la barbilla y el hombro, sino mantenida verticalmente con la mano
izquierda; ni siquiera hay que apoyarla sobre la pierna, lo cual permite
tocarla de pie y caminando, y la hace apta para la música popular
de calle y de danza. En esta Audición podemos oír dos lyras
en un diálogo muy interesante. Las melodías parecen desafinadas,
pero esta "indefinición" tonal es una característica
más del instrumento y en general de la música griega. La
danza es un syrtos, animado y alegre, con un ritmo asimétrico de
7 tiempos por compás. ¿Eres capaz de seguir su pulsación?
Las células rítmicas de 5, 7, 9
e incluso de 13 tiempos, son muy típicas y habituales en las
danzas griegas, y son una huella más de la fuerte influencia
de Oriente Medio en la música tradicional de este país.
Este syrtos proviene de la región de Macedonia, cerca de la frontera
turca (de hecho, esta región formó parte de Turquía
hasta el año 1912). Su música es más ruda, pesante,
fuerte y enérgica, menos lírica que la del sur. Es muy
típico el acompañamiento rítmico y casi feroz que
también puedes escuchar en esta Audición, interpretada
con un enorme tambor, de sonido grave y hondo llamado daórili,
parecido al ramzalla turco y al tupan albanés. Fíjate
en la sonoridad de las dos lyras: ora tienen el vigor y la estridencia
de los instrumentos de viento de caña, ora son líricos
y melosos como los homónimos de Extremo Oriente.
El uso de los instrumentos de cuerda en la música
tradicional se extiende a zonas muy alejadas y diversas; es muy habitual
en las islas de Rodas, Kos y en especial Creta, donde la formación
instrumental típica está formada por la lyra y el laouto
(una especie de laúd) que no pueden faltar en el séquito
de ninguna boda ni en otras celebraciones. Podemos escuchar una lyra en
el Pentozali de la Audición núm. 44º (itinerario 5),
una bella danza que incluso podremos bailar. Curiosamente, la afinación
de la melodía y el carácter agrio y rústico de su
sonido nos recuerda mucho al del fiddle irlandés y por descontado
del hardingfele de la Audición anterior.
También en Portugal se utiliza el violín en las danzas populares, acompañando acordeones y gaitas: aquí lo llaman rebeccas. En Andalucía hay fandangos que combinan la guitarra con el violín (los verdiales, típicos de Málaga) y todas las danzas de Bretaña lo utilizan: en la Audición núm. 10 del itinerario 1 podemos escuchar cómo marca claramente el ritmo de la marcha con una figura de 4 corcheas repetidas y en escala descendente, presente durante toda la pieza.
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