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La cítara (en alemán Zither) es tan popular en Austria entera
que se puede considerar el instrumento nacional. Se trata de una especie
de arpa de sobremesa, que se toca horizontalmente, con un grupo de cinco
cuerdas melódicas colocadas sobre un diapasón de madera
con trastes (cada traste corresponde a una nota diferente, como en la
guitarra) y unas treinta y cinco cuerdas al aire (es decir, cuerdas que
sólo pueden producir una nota porque no tienen trastes como las
melódicas, y por eso cada una de ellas está afinada en una
nota diferente), para el acompañamiento en forma de bajo o de acordes.
Las cuerdas melódicas se tocan con el pulgar de la mano derecha
o bien con un plectro; algunas de las 35 cuerdas de acompañamiento
se pintan de colores para poder distinguirlas con mayor facilidad y rapidez.
En esta Audición la podemos escuchar acompañada de un contrabajo,
interpretando una bella y conocida melodía popular, Edelweiss,
que es el nombre que recibe la famosa flor de nieve tan característica
de los paisajes montañosos de los Alpes.
Como puedes ver, la cítara austríaca
es una mezcla de arpa y guitarra. Johann Strauss (1804-1849) utilizó
este instrumento popular en una de sus obras más famosas, el
vals "Cuentos en los bosques de Viena", con el objeto de recrear
más auténticamente el ambiente de los populares y concurridos
bosques de las afueras de Viena. La cítara austríaca se
hizo famosa en todo el mundo gracias al famoso tema principal de la
película El tercer hombre, protagonizada por Orson Wells y ambientada
en la Austria de la posguerra mundial.
Otro instrumento de cuerda pulsada, pariente de los
que hemos visto anteriormente, es el kantele de Finlandia. En este país
hace siglos que tocan este instrumento y han llegado a considerarlo el
instrumento más emblemático del país. El kantele
es un instrumento de cuerda pulsada, parecido a una cítara, considerado
el instrumento nacional de Finlandia. Tiene forma trapezoidal, cuerdas
de cobre o acero y se toca sobre la mesa o las rodillas. Antiguamente
tenía 5 cuerdas pero ha ido evolucionando hasta las 40 cuerdas,
y se pueden hallar ejemplares de kanteles cromáticos gigantes.
Este instrumento se toca con la yema de los dedos de la mano derecha,
mientras que la izquierda detiene la resonancia después de tocar
las cuerdas. Se conocen muchas formas del kantele a lo largo de toda la
costa báltica: en Estonia se llama kannel; en Letonia, kokle y
en Lituania, kankles. De hecho, hemos visto instrumentos muy parecidos
en toda Europa: ¿recordáis la cítara austríaca?
El sonido mágico y misterioso del kantele parece capaz de transportar
al que lo escucha y al que lo toca a través de los enormes bosques
de Carelia, la tierra del destino, o a las profundidades del
mar Báltico. A modo de pequeña muestra, lo podemos escuchar
de fondo, haciendo de acompañamiento, en la canción Joko
ruvennen runolle que os ofrecemos en el itinerario 4.
Su origen es muy antiguo y se conocen formas
primitivas en Rusia y Polonia desde el siglo XI. En la famosa leyenda
épica finlandesa el Kalevala, ya se cita, y con un papel muy
importante. En ella se explica cómo Väinämoinen, un
héroe mítico, amansaba las fieras tocando su kantele,
hecho con el cráneo de un pez gigante, y con las cuerdas hechas
del cabello de una doncella (¡ya vuelve a salir el mito de Orfeo!).
Actualmente, es tan grande el reconocimiento del kantele en su país
que es posible estudiarlo en cualquier escuela de música, como
un instrumento clásico más.
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