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Audición 1/09
Itinerario 3
Audición 21
Der Hammerschmied


Empezamos nuestro viaje en Europa central, una de las regiones donde la cultura folclórica ha seguido más los esquemas de la música culta (la llamada música clásica). La influencia de la música refinada y culta sobre la del medio rural fue tan fuerte, que probablemente hizo desaparecer la mayoría de los rasgos más representativos del folclore germánico. La mayor parte de las danzas tradicionales alemanas proceden de una época, los siglos XVII y XVIII, en que esa región (Alemania aún no existía como estado) estaba salpicada de pequeñas cortes, muchas de las cuales tenían una refinada vida musical, con compositores, orquestas e incluso óperas en la corte. De este modo, todas las aldeas de su alrededor estaban habitualmente en contacto con la música culta y el resultado parece que fue la asimilación del estilo clásico en el folclore. Por eso, la música folclórica alemana tiene este aire más culto, más próximo a la música clásica que en otros países de Europa: melodías tonales, en modo mayor, con armonías clásicas, con ritmos homogéneos (binarios o ternarios, sin combinaciones irregulares), y con el uso de instrumentos clásicos como los violines, las violas, los contrabajos, y muy especialmente instrumentos de viento de todo tipo como clarinetes, flautas, trombones, fiscornos, etc.

Esta es la formación habitual de las bandas musicales alemanas, que puedes encontrar en las calles de Múnich cualquier día de fiesta: son las denominadas Stubenmusik, típicas de la región bávara. En esta Audición podemos escuchar una de ellas interpretando una danza popular llamada Der Hammerschmied, en la que podemos ver esta combinación de viento y metal, clarinete y flauta, con los platillos y el tambor marcando el ritmo, que nos puede recordar perfectamente las bandas musicales tan típicas del Estado español y en especial del País Valenciano. Pero en esta danza hay un elemento que caracteriza las bandas alemanas y las diferencia de las otras: es el acordeón, un instrumento que, como veremos, se toca en toda Europa, pero que en cada país tiene un uso particular. Fíjate en la tercera estrofa de la danza: la melodía, que hasta ahora llevaban los instrumentos de viento, la lleva ahora el acordeón; en la cuarta estrofa la melodía la lleva otro instrumento típico de estas bandas: el trombón.

La danza que acabamos de escuchar tiene el compás ternario y el ritmo es más moderado: ¿no te recuerda mucho otra danza que hemos oído no hace mucho? En efecto, el vals. Y es que probablemente la danza de esta Audición proviene de un Ländler, aquella contradanza que ya bailaba hace siglos la gente de estas tierras.

Encontramos formaciones de estas características en toda Europa: en la zona del Peloponeso, en Grecia, son muy típicas las Koumpania, pequeñas bandas de carácter popular dedicadas básicamente a la música folclórica de esta región, la paleá dhimotika, en la que encontramos una multitud de baladas tradicionales cantadas con ritmos de danza. Los instrumentos más habituales de una koumpania son de viento: la gaïda, la karámouza (una especie de oboe rústico), y el más importante de todos ellos, el klarino (clarinete), que ha desplazado a otros instrumentos más genuinos. Este clarinete utilizado en buena parte de la música tradicional de Grecia es muy simple y fácil de tocar, especialmente por el sistema de llaves, que facilita una digitación rápida y permite producir notas con mucha agilidad, trinos y florituras varias que confeccionan este sonido tan característico de la música de los Balcanes.