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Audición 2/09
Itinerario 3
Audición 22
Ball de turcs i cavallets, de la Patum de Berga


En Cataluña también hallamos una formación musical compuesta mayormente por instrumentos de viento, muy genuina, con una larga tradición, y dedicada a interpretar bailes y danzas de todo tipo y en especial la sardana: es la cobla. Está formada por once músicos que tocan instrumentos aparentemente difíciles de combinar: el flabiol y el tamborí, tocados por el mismo músico, dos tibles, dos tenores, dos trompetes, un trombó, dos fiscorns y un contrabaix. La sonoridad de la cobla es muy peculiar, fuerte, brillante y mordaz, adecuada para tocar en espacios abiertos, al aire libre, para que invite a la gente a bailar: es el sonido más propio y genuino de la música tradicional catalana. En esta Audición la podemos escuchar interpretando un baile característico de la Patum de Berga, instrumentado para cobla, que nos permite oír la sonoridad y ese aire tan festivo y alegre que puede llegar a tener. En el itinerario 5 la podemos volver a oír interpretando la danza más característica de Cataluña: la sardana.

La Patum es una fiesta tradicional muy popular que se celebra el día de Corpus en Berga, una bella ciudad situada en el corazón de Cataluña. Es una celebración de origen medieval, que se ha conservado casi intacta a lo largo de los siglos. En ella participan varios personajes y animales de reminiscencias mitológicas que danzan al son de sus músicas y lanzan fuego. La Patum es una fiesta de fuego y música, mezcla de sentimiento religioso y profano, de alegría y arrepentimiento, y por encima de todo es una fiesta altamente participativa, de calle, que tiene momentos bulliciosos, alborotados y de ingenuo primitivismo, y otros solemnes y ceremoniosos. ¡Hay que verla!

Dentro de la cobla encontramos instrumentos procedentes de la tradición musical clásica, como el trombón, la trompeta (comunes a las Stubenmusik alemanas) y el contrabajo, pero hay otros instrumentos genuinos y exclusivos de la tradición musical catalana: el tible y la tenora. El tible es un instrumento de madera con embocadura de doble lengüeta, derivado de la antigua xeremia, un instrumento que se tocaba en toda Europa ya en la edad media. En Cataluña tuvo una evolución aislada que dio lugar no sólo al tible, sino también a la tenora, que se puede considerar su hermana mayor. La tenora es más larga, tiene el cuerpo de madera pero la campana es metálica, lo que le confiere una sonoridad muy peculiar. Ambos instrumentos adoptaron a mediados del siglo XIX un sistema de llaves para facilitar la digitación, y producen este sonido potente, brillante y tan característico de la cobla.

La palabra cobla proviene de la palabra latina copula, que significa acoplamiento, es decir, unir elementos de carácter diverso, en este caso instrumentos musicales. De hecho, el origen de la cobla se remonta a la edad media, en la que hallamos grupos musicales formados por juglares y ministreros, y ya aparecían instrumentos muy parecidos a los que la forman actualmente. En los siglos XVIII y XIX existía en Cataluña la llamada cobla de tres quartans, formada por un flabiol y un tamborí (tocados por una misma persona), una gralla o tarota y un sac de gemecs; el nombre de esta agrupación se refería precisamente a la peculiaridad que tres músicos tocaban cuatro instrumentos. Eran los encargados de animar los bailes populares de la época (en la que ya encontramos un baile llamado sardana corta). A mediados del siglo XIX la cobla sufrió una importante y decisiva transformación: se suprimió el sac de gemecs, se añadió la tenora y más tarde los instrumentos de metal. Toda esta evolución se debe a un personaje que no sólo se considera el padre de la cobla actual, sino también el renovador de la sardana: Pep Ventura.

En la cobla hay un músico que toca dos instrumentos al mismo tiempo, el flabiol y el tamborí. De hecho, ambos instrumentos tienen unas características morfológicas que permiten tocarlos con una sola mano: el flabiol (una especie de flauta de pico más pequeña) se sostiene con el dedo meñique de la mano derecha, mientras los otros dedos quedan libres para tapar los agujeros; el tamborí se sujeta con una correa que lo deja apoyado sobre el codo derecho y permite golpearlo con una baqueta que coge la mano izquierda. Parece complejo, pero ya en la edad media se practicaba y, de hecho, Cataluña no es la única región donde se puede encontrar esta combinación: en el País Vasco hay dos instrumentos muy parecidos, el txistu y la dambolina (o tamboril), que los toca el mismo músico de una forma muy parecida. Podemos escucharlos en la Audición núm. 43 del itinerario 5, interpretando una danza genuina: el zortziko

Es curioso ver que en toda Europa hay instrumentos de viento utilizados en la música tradicional, bastante parecidos y con denominaciones bien diversas, pero todos con esa sonoridad tan fuerte y vibrante. En Grecia hallamos otro descendiente de esas chirimías medievales de sonido estridente y poderoso, llamado zournas, un instrumento de madera de lengüeta doble, muy parecido al shan nai indio y al zurnas árabe. Este instrumento está presente en todas las fiestas populares, especialmente en las regiones de Macedonia y Tracia, donde la música tradicional tiene un estilo bastante oriental (recuerda las lyras que tocaban el syrtos en la Audición 3 del itinerario 2) debido a su proximidad con Turquía (estas dos regiones estuvieron en manos del imperio otomano hasta el 1912). También hemos visto instrumentos de esta familia y bastante parecidos en Bretaña, donde encontramos la bombarda, que hemos podido escuchar en la Audición núm.º 10 del itinerario 1. En la península Ibérica se conocen desde la edad media con el nombre de chirimías o dulzainas, que son los antepasados de varios instrumentos actuales y vigentes, como por ejemplo la gralla.