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En la música tirolesa también es muy popular el uso de una
serie de objetos que no son propiamente instrumentos musicales pero que
desempeñan su función: se trata de los cencerros de las
vacas, de fabricación artesanal, que tienen una sonoridad interesante
y agradable para la música. La diferencia de tamaño permite
producir sonidos diferentes y construir una escala cromática entera
(13 sonidos, con todos los semitonos de la escala). Cuanto más
grande es el cencerro, más grave es su sonido, y colocados sobre
una mesa con el mismo mecanismo oscilante que los hace sonar colgados
del cuello del animal, no es nada raro verlos integrados en los grupos
folclóricos como un instrumento melódico más.
Estos cencerros dan un color especial y autóctono
a la música tirolesa y os podéis imaginar lo divertido y
espectacular que debe ser verlos tocar. Podemos escuchar a un auténtico
virtuoso en esta Audición, acompañado por otro instrumento
de viento también típico de Europa central y, de hecho,
de todo el continente: el acordeón diatónico.
El acordeón que hemos oído en esta
Audición es un modelo especial muy típico de esta región
llamado acordeón estiriano (en Alemania se le denomina Zieh-Harmonika).
Es un acordeón que no tiene teclas sino botones, dispuestos en
tres o cuatro filas. Su sonido es considerablemente distinto y más
grave que el de los acordeones de teclado y suele incorporar bonitas
decoraciones en marquetería de madera.
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