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Os proponemos un ejemplo de canto coral, en este caso
infantil, que puede transmitir a la perfección este concepto de
universalidad y fraternidad entre los pueblos, en especial los de Europa.
Se trata de una canción tradicional de Finlandia, extraída
del Kalevala, en que se hace una salutación y se expresan buenos
deseos en varias lenguas. Los coros finlandeses, cuando actúan
fuera de su país, siempre incorporan esta canción al principio
de sus conciertos, a modo de bienvenida, y adaptan la letra de la estrofa
a la lengua del país que visitan. En esta Audición la podemos
oír en finlandés y en otras lenguas, algunas de Europa.
¿Sabes cuáles son? Te facilitamos el texto para que la puedas
seguir y, ¿por qué no?, también cantarla. Es muy
fácil pero muy bonita. Fíjate en el instrumento de acompañamiento.
Lo hemos presentado en el itinerario 2, porque es de cuerda. Goza de gran
popularidad en Finlandia y se considera el instrumento nacional: es el
kantele.
Culturalmente, Finlandia es el país más
alejado de la tradición escandinava. Su lengua no tiene raíces
germánicas como las de las los otros países nórdicos,
sino que proviene de los países bálticos, y se parece
mucho al estonio.
Es un país con 188.000 lagos, bosques
infinitos y enormes espacios naturales; a pesar de que su población
no llega a los 6 millones de personas, hay una gran cantidad de músicos
y una gran estima por la música, en especial la folclórica.
Aquí tenemos un bello ejemplo.
Joko Ruvennen Runolle
Joko ruvennen runolle, luuriallallei,
ilman kirjatta ilolle, luuriallallei,
elleillallei, luuriallallei.
Vaikka oikein en osanne,
tehä virttäviisahasti,
selitellä selvemmästi,
luuriallallei...
Wir begrüssen alle Freunde,
luuriallallei..
Cette musique finlandaise,
luuriallallei...
Bienvenuti sono tutti.
luuriallallei...
Konichiwa mina san
luuriallallei...
We have lots of joy of singing,
luuriallallei...
Hope you have some joy of listening,
luuriallallei...
El uso del canto en grupo es muy habitual y característico
en toda Europa, pero la técnica polifónica es un hecho extraordinario
dentro de la música tradicional y se puede hallar en lugares concretos
y diversos del continente. En la isla de Cerdeña se ha mantenido
una estructura social aldeana en que la música y la danza tradicional
están siempre plenamente integradas y presentes en la vida de sus
habitantes. No se trata estrictamente de corales sino de un pequeño
grupo que suele ser masculino y que interpreta canciones tradicionales
o improvisadas con una técnica polifónica, es decir, con
varias voces simultáneas. Pero lo que es más sorprendente
es la propia armonía y el tratamiento tímbrico de las voces,
más próximo a los cantos del Cáucaso que a los del
Mediterráneo occidental. La isla posee un patrimonio de cantos
tradicionales de una gran riqueza y vitalidad. Los sardos han desarrollado
un enorme repertorio vocal que revela un conocimiento profundo y ancestral
de las estructuras musicales polifónicas.
Este tipo de canto, llamado "a tenores",
se halla básicamente en el norte de la isla, en las regiones montañosas,
donde las canciones están en el corazón de la vida comunitaria
de las aldeas, y encuentra su expresión viva en todo tipo de fiestas,
ya sean laicas o religiosas.
Se trata de cantos a capella, en lengua vernácula,
es decir, el sardo (una lengua derivada del latín), y a cuatro
voces. La melodía la entona un solista, "a oche" (la
voz) que canta un poema tradicional o improvisa. Las otras voces ("sa
mesu oche", "sa contra" y "su bassu") cantan
unos acordes a menudo estáticos, manteniendo una nota concreta
pero con una gran movilidad silábica y tímbrica: utilizan
varias sílabas e incluso onomatopeyas. La técnica de canto
que utilizan, favorecida por estos acordes mantenidos, hace que aparezca
a menudo el fenómeno sonoro tan cautivador de los armónicos.
También se puede reconocer en estos cantos los gritos de los animales
propios de su entorno natural.
Los "tenores" cantan en círculo,
con frecuencia en el transcurso de la fiesta; se cogen con fuerza de los
brazos, rígidos, y se ponen a bailar lentamente. El público
se suele sumar al baile y agranda el círculo. Esta costumbre se
originó posiblemente hace miles de años, porque esta escena
de baile se encontró representada en un vaso de cerámica
de la civilización de Ozieri, que data del año 3000 a. C.
y que da fe de su origen arcaico. La técnica del canto polifónico
dentro de la música tradicional también está presente
en la Toscana. Allí el canto en grupo tiene una gran presencia
en las celebraciones colectivas de pueblos y aldeas, y adquiere unas formas
específicas interesantes. Cerca de Lucca, en la provincia de Grosseto,
los coros masculinos utilizan, además, una técnica próxima
al jodler (como la música tirolesa) que ellos denominan bei-bei,
en que las voces agudas transcurren libremente por encima de una línea
del bajo que nos recuerda las polifonías sardas.
En Córcega, otra isla mediterránea,
vecina de Cerdeña y relacionada con ella (a pesar de que pertenecen
a estados distintos), hallamos un estilo de canto folclórico muy
parecido.
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