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Itinerario 5
Audición 37
El Danubio azul


Iniciamos este itinerario en una ciudad maravillosa, elegante, imperial, eterna... Una ciudad que bien podría ser el corazón de Europa y que vive la música con una enorme intensidad; ¿qué te parece si la descubres escuchando esta Audición?

Efectivamente, esto es un vals, el conocido vals El Danubio azul de Johann Strauss, que nos remite directamente a Viena, la capital de Austria. El vals es una danza de ritmo ternario que se baila en pareja y que es conocida en todo el mundo. Curiosamente su origen se halla en el país vecino, Alemania.

Siglos atrás, media Europa bailaba contradanzas, importadas de Inglaterra. Bajo esta denominación (que proviene de la expresión inglesa "country dance") se enmarcaba una enorme cantidad de danzas de varios tipos, pero todas de carácter rústico, alegre y vivo, que se practicaban básicamente en el medio rural.

Una de estas contradanzas que se hizo muy popular en Alemania, era el "Ländler", una danza de ritmo pausado y compás ternario que bailaba en pareja. Este Ländler es precisamente el origen del vals, que se popularizó a fines del siglo XVIII en Viena y poco después en Inglaterra.

Pero este nuevo baile se enfrentó al principio a una fuerte resistencia, por su carácter excesivamente "sensual". En 1805, un viajero e historiador de la época, el inglés Burney, definió el vals en una enciclopedia como una "desenfrenada danza alemana de moderna invención" y dejaba constancia de la preocupación que sentirían las madres inglesas si viesen a sus hijas tratadas con tanta familiaridad al bailar esta danza, por cuanto él la había visto bailar a un grupo de jóvenes alemanes... Y es que para la gente de aquella sociedad de gusto neoclásico y anclada en la moral de las grandes monarquías e imperios del siglo XVIII, eso debía ser un auténtico exceso, una obscenidad: ¡era la primera danza social de renombre internacional en la que había un contacto físico entre los cuerpos de los bailadores! Hasta entonces, todas las danzas de la alta sociedad y de la aristocracia europea eran muy "prudentes y púdicas", evitaban al máximo el contacto corporal y sólo permitían cogerse de las manos (en el famoso minué, por ejemplo); y ahora el vals irrumpía en los salones de los palacios europeos con ese aire tan sensual...

Curiosamente, la palabra "vals" (del alemán Walzer) significa rodar, dar vueltas, abalanzarse, y su carácter más rápido y desenfrenado provocó estas viscerales reacciones de la sociedad del siglo XVIII. Con la Revolución Francesa y el nuevo panorama sociopolítico (e incluso moral) de Europa, el vals no sólo fue aceptado, sino que se convirtió en el baile social más elegante y famoso. Su música se ha inmortalizado gracias a compositores clásicos como Johann Strauss, que compuso decenas de valses de una gran calidad y belleza.