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Mientras el vals triunfaba en toda Europa, otra danza de pareja empezaba
a compartir la escena en fiestas y veladas: la polca. Se trataba de una
danza alegre y viva, de compás binario y originaria de Bohemia.
A mediados del siglo XIX, la polca se extendió por toda Europa
como una plaga, y tan grande era su fama y popularidad que su nombre se
dio a ropa, sombreros, pasteles e incluso a calles y cafés de grandes
ciudades. Surgieron multitud de variantes como la polca alemana (más
lenta), la polca francesa y la Schnell Polka, mucho más rápida
y parecida al galope. Incluso algunos compositores de música culta
compusieron polcas para orquesta de una excelente calidad, que han adquirido
una gran popularidad: Johann Strauss tiene polcas famosas como la Tritsch-Tratsch,
la polca Pizzicato, Annen-Polka y Leichtes Blut, que hay que conocer (¡pero
cuidado al bailarlas: son muy rápidas!).
Actualmente aún se baila a menudo en toda
Europa (y el mundo): existe una gran colección en la música
tradicional de los Países Bajos, Bélgica, Francia, Alemania,
Austria y los países escandinavos. En esta Audición podemos
escuchar una alemana, la polca de la estrella, interpretada por la formación
típica de Europa central, la stubenmusik (que veremos de nuevo
en el itinerario 3), con instrumentos de viento y percusión,
y con el instrumento más habitual de estas danzas, el acordeón.
Como hemos dicho al hablar del ländler, en los
siglos XVII y XVIII, Europa estaba invadida por las contradanzas. Bajo
esta denominación había una enorme cantidad de danzas de
varios tipos, pero todas de carácter rústico, alegre y vivo
y practicadas básicamente en el medio rural para la gente más
sencilla. La palabra contradanza, de hecho, proviene de la traducción
poco afortunada de la expresión inglesa country dance, que hacía
referencia precisamente, al medio donde se desarrollaban estas danzas.
En estas danzas predominaban las disposiciones en dos hileras (hombres
y mujeres) que avanzaban en línea unas hacia otras, o bien en círculo
y cogidos de la mano. Muchas de estas contradanzas han perdurado hasta
la actualidad y es posible hallarlas por toda Europa en formas y estilos
evolucionados pero que mantienen vivo el viejo espíritu de diversión
y juerga. Ahora os proponemos escuchar otra.
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