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La sardana es una danza de gran difusión y popularidad en Cataluña.
Es muy fácil ver bailar una sardana en la plaza mayor de todos
los pueblos y ciudades en cualquier celebración. Es una danza sencilla
y austera, de movimientos contenidos y delicados, pero de una gran belleza.
Todos participan, el número es ilimitado; los bailadores forman
un círculo cogidos de las manos y elaboran un punteo de gran precisión
con los pies. Hay que contar todos los pasos y la coordinación
del grupo es vital. La música de la sardana está siempre
interpretada por la formación típica del país, la
cobla, que ya hemos estudiado en el itinerario 3. El origen de la sardana
se remonta al siglo XVI, pero la forma que conocemos actualmente se adoptó
a mediados del siglo XIX.
La sardana es un fenómeno excepcional
dentro del folclore occidental por el hecho de ser una de las pocas
manifestaciones musicales que se han mantenido vivas y auténticas
gracias a la participación directa de todo el pueblo. Lejos de
la exhibición, del espectáculo folclórico o del
sentido arqueológico, esta danza se desarrolla en toda la sociedad
catalana como un auténtico ritual, con una enorme carga simbólica
de unión, de igualdad, de trabajo en equipo y de juicio. No basta
con contemplarla: hay que bailarla.
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